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15/9/10

De la Iglesia gana el León de Plata al a Mejor Dirección y al Mejor Guión por 'Balada triste de trompeta'

"Me hace una ilusión increíble, sobre todo por lo buenas que eran el resto de las películas", ha expresado el cineasta

De la Iglesia, con el León de Oro.foto:fuente:adn.es

El cineasta español Álex de la Iglesia expresó hoy la "increíble ilusión" que siente al haber recibido dos premios en el 67 Festival Internacional de Cine de Venecia: el León de Plata a la Mejor Dirección y la Osella al Mejor Guión por su película "Balada triste de trompeta".

"Me dijeron que algo caía y tal y me hizo mucha ilusión. Pero pensé, no sé, quizá el premio a la persona más entregada, el premio a la persona mas cordial del Festival", dijo De la Iglesia a un grupo de periodistas españoles en Venecia tras recibir sus dos premios.

"No me esperaba guión ni dirección. Me hace una ilusión increíble, sobre todo por lo buenas que eran el resto de las películas", añadió el cineasta, quien aseguró que estos galardones muestran que el cine español "no está tan mal" como dicen.

10/9/10

Skármeta: "Siento que la sociedad latinoamericana tiene muy mutilada el alma"

El autor de Ardiente paciencia, entre otros, cree que la región "aceptó la globalización sin matizarla". Y que "las grandes reservas son los artistas"

ANTONIO SKARMETA. El escritor chileno lanza su nueva novela "Un viaje de película", en noviembre.foto.fuente: Revista Ñ

El escritor chileno Antonio Skármeta llegó el lunes a Buenos Aires con un objetivo central: presentar la película El baile de la Victoria, dirigida por Fernando Trueba, protagonizada por Ricardo Darín, y basada en la novela homónima que le valió al autor el Premio Planeta en 2003.

El objetivo, cuenta, vale también para visitar una ciudad que "lo tiene tomado del corazón".

El vínculo del autor de Ardiente paciencia con Argentina es fuerte: vivió en Belgrano entre los 9 y los 11 años y pasó en el país sus primeros meses de exilio tras el golpe a Salvador Allende, en 1973.


­-¿Qué huellas dejó su experiencia en la Argentina?


-Fue fundamental: por sobre todo, yo soy un narrador, y nací como narrador contándole algo a alguien en forma oral. Y eso sucedió en este país. Cuando vivía aquí, siendo chico, apareció el gusto por la poesía y descubrí una facilidad para recitar versos.

También lo vislumbraron mis maestros y lo fomentaron. Luego ese talento pasó de la escuela al barrio, y las madres me pedían que recite en los cumpleaños.

Me ruborizaba, pero lo hacía, y allí fue cuando me descubrí contando historias.


­-¿Y esa impronta cómo se filtra en su literatura?


-Muchas de mis obras están nutridas de la Argentina, aún cuando no es escenario del relato. Por ejemplo, en El baile de la Victoria, uno de los protagonistas, en Chile, se pone a recitar una propaganda de yerba que yo oía en la radio cuando era chico: "Tomá mate y avívate, que la cosa, che hermano, es muy sencilla". Vaya a saber de dónde habrá salido ese recuerdo.

Y ahora, siete años después, ese tipo está interpretado por Ricardo Darín...


­-Como narrador, usted ha escrito novelas, cuentos, obras teatrales, guiones de cine y de radio, ¿cómo decide hacia qué formato se orienta cada idea?


-Estoy muy pendiente de mi interlocutor, me pregunto por él.

Sé que soy capaz de expresar una emoción, que tengo la técnica necesaria para hacerlo, entonces me pregunto si eso que yo quiero contar va a encontrar un auditor.

Lo que determina el género para una idea es saber cuál es el modo más adecuado para comunicarla.

De ahí en más, puede ser una canción, un cuento, una novela.


­-En una entrevista reciente señaló que el libro y la cultura no circulan como antes y que eso lo obsesiona, ¿qué cree que está pasando?


-Siento que la sociedad latinoamericana tiene muy mutilada el alma, las ganas de crear. Ha aceptado con un gesto sumiso la globalización y no se esfuerza por matizarla. Por suerte, las grandes reservas son los artistas: los cineastas, los músicos, los escritores, los pintores. Hay una tendencia al promedio, y creo que eso es algo desabrido. Por eso creo que es fantástica la intransable actitud de los artistas.


­ -¿Cree que las nuevas tecnologías pueden tomar la posta en este proceso de circulación?
­-Sin querer sonar antiguo, creo que no. Porque si bien se amplían los canales de comunicación, creo que los intercambios de información que se dan en Internet se basan en lugares comunes, que se habla de lo que ya se sabe, y no surgen grandes innovaciones. Y el arte es lo contrario a todo eso, es el reino de la singularidad.

En cuanto al libro específicamente, no creo que el soporte electrónico haga circular más a la literatura. Simplemente porque creo que el libro, el de papel, es infinitamente más moderno que el tecnológico, por sus funciones: se puede subrayar, se puede doblar una página, y si no te gusta, lo puedes tirar por la ventana, algo que nadie haría con un aparato. Si viene el eBook, vendrá, son las leyes de la historia, pero creo que el papel es irreemplazable.
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Skármeta Básico
Antofagasta, Chile, 1940.
Escritor.

Estudió Filosofía e hizo su tesis sobre Ortega y Gasset.
Durante el gobierno de Allende, fue miembro del Movimiento de Acción Popular y Unitaria. Tras el golpe de Pinochet, en 1973, pasó un año en la Argentina y se instaló en Alemania. Allí escribió su primera novela, "Soñé que la nieve ardía" y el libro que lo haría famoso, "Ardiente paciencia", que llegaría al cine como "El cartero de Neruda". En 2003 ganó el Premio Planeta con "El baile de la victoria".

3/9/10

'Lope', un monstruo de la naturaleza

El literato español que se ganó el favor del pueblo y de los mandarines culturales del Siglo de Oro tuvo una agitada juventud que recrea 'Lope', producida por A3 Films
Alberto Ammann como Lope de Vega.foto.fuente:adn.es

Cuando los alumnos leen, por obligación, sus textos mientras dormitan en los pupitres de los colegios, muchos se imaginan a Lope de Vega como un señor anciano, con las mejillas picadas por el vino, golilla aparatosa y lenguaje pedante.

"Para mí fue la primera rock star del país", afirmaba ayer en Barcelona Leonor Watling, que interpreta a Isabel de Urbina, uno de sus amores en Lope, superproducción de Antena 3 films junto a otros inversores. "Tuvo cientos de amantes. Tenía que ser un tipo con mucho atractivo", añade.

Porque las cifras cantan: 3.000 sonetos, 7 novelas, 9 epopeyas y 2.000 comedias. Y, entre horas y en ratos libres, 15 hijos –más o menos reconocidos– y 13 mujeres –lo mismo– en una vida de (sólo) 72 años. Y porque esta versión de uno de las autores más destacados, y el más exitoso entre el pueblo llano, importa su habilidad con la pluma, pero también con la espada y con los corsés de las señoritas.

Su director, el brasileño Andrucha Waddington, tenía muy claro desde el principio cómo filmar la forja de este literato. "A mí me dio mucho reparo al principio", comenta Alberto Ammann, que lo encarna, "pero pronto me dijo que sería un Lope joven, pasional, terrenal. Un Lope con una ambición y un hambre brutal. Un ser humano que ama y sufre".

Sufre como sufrió el actor. Aunque puede parecer idílico que Pilar López de Ayala –en el papel de Elena Osorio– y Watling te deseen, no lo es tanto si llegas al rodaje a poco más de veinte días del arranque y tienes que aprender: un montón de sonetos, esgrima, montar a caballo, etcétera. "Fue un tute muy intenso, pero muy bonito. El ambiente fue buenísimo durante todo el rodaje, aunque yo casi ni me enteré de lo ocupado que estaba".

Ficción, no documental

La película explica la forja de un visionario de su tiempo, hábil con la labia y con las armas. Su gesto y sus rasgos son demasiado modernos para su tiempo, incluso para un personaje tan adelantado como él. Incluso el vestuario se modernizó un poco. Y los dos amores entre los que se debate el papel del actor ganador de un Goya por Celda 211 no coincidieron en el tiempo. ¿Aberraciones históricas?

"No. Lo que pasa es que no es un documental. Es una ficción. A mí me gusta el tono de aventuras y persecuciones de la película. Que la gente salga del cine con las pilas cargadas", apuntó Watling, estrella de un reparto con grandes nombres como Luis Tosar o Juan Diego, entre otros.

Lope, que viajará al Festival de Venecia y al de Toronto, se sitúa entre el feísmo intencionado de Alatriste y el cuento casi mágico de Shakespeare in love. Hay amor romanticón, pero también uñas con roña y duelos con sangre.

9/8/10

Marilyn también fue poeta

Un libro que se publicará en octubre revela textos inéditos de la actriz. Incluyen cartas con intelectuales de su época y permite descubrir una faceta totalmente desconocida: era poetisa

CON ARTHUR MILLER. Una de las fotos inéditas que la muestran junto a su segundo esposo, el dramaturgo Miller.foto.fuente: Revista Ñ

Prólogo

"Nadie sospechaba que en ese cuerpo vivía el alma de una intelectual y poeta", dice en el libro, el escritor italiano Antonio Tabucchi.

La breve y trágica vida de Marilyn Monroe sigue dando noticias, aún hoy, a 48 años de su muerte (cumplidos exactamente ayer). Ahora, es su faceta menos conocida la que sale a la luz. La de una Marilyn que escribía: poemas, textos literarios y cartas intercambiadas con figuras intelectuales de su época como Truman Capote, Norman Mailer, Pier Paolo Pasolini y Arthur Miller, quien fue, además, su segundo marido. Su albacea, Anna Strasberg, ofreció material inédito (que incluye dibujos y recetas de cocina, entre otras curiosidades) de la que fuera el gran símbolo sexual del siglo XX y lo recopilado, junto a 33 imágenes también inéditas, serán publicadas en octubre. El libro tendrá varias ediciones en Europa y los Estados Unidos. Sobre ella, se publicaron cientos de biografías en todo el mundo. Pero hasta ahora no había registro de la propia actriz sobre sus opiniones y experiencias. Este libro, que se llamará Fragmentos, es la primera oportunidad de acercarse al interior de uno de los íconos de la cultura popular del último siglo. "Se trata de la visión de una mujer que intentaba comprender el mundo que la rodeaba y sus relaciones con los demás y con ella misma. Era una lectora infatigable de Joyce, Beckett y Whitman", explicó uno de los editores. Lejos, muy lejos del estereotipo de la rubia tonta, los escritos de Marilyn muestran los pensamientos más íntimos de la actriz y la hacen más humana.

4/8/10

La escritura en fílmico

Escritor y cineasta Alexander Kluge, amigo de Adorno y Habermas, artífice del manifiesto de Oberhausen como base para el Nuevo Cine Alemán, acaba de publicarse en español su último libro de relatos: una lectura íntima sobre la historia del cine

ALEXANDER KLUGE. Un maestro del concepto, según algunas miradas.foto.fuente Revista Ñ.

Un abogado que escribe libros, trabaja en la televisión y cambió el cine alemán para siempre. Esa fórmula –hermética, que dice todo al tiempo que lo niega; boutade perfecta para una vida inclasificable– podría coronar una faja hecha a las apuradas para un libro de Alexander Kluge.

No estaría mal: es cierto que cuando sus compañeros de generación ya filmaban, él todavía pensaba que se iba a dedicar al derecho, como también es cierto que un día su amigo Theodor Adorno hizo las gestiones para que se infiltre como meritorio en un rodaje de Fritz Lang –La tumba hindú, penúltima película del realizador– y su vida cambie estrepitosamente. Dicen que ese rodaje fue tortuoso, casi insoportable. A Fritz Lang lo apuntalaban con demandas mercantiles y daba la impresión de que la película le pertenecía completamente al que disponía de la chequera. Según el escritor Alan Pauls, "la experiencia habría disuadido a cualquiera que pretendiera acercarse al cine con vagas intenciones 'artísticas'. No a Kluge. Para Kluge, que seguía siendo abogado, fue una suerte de leading case patético, pero altamente instructivo: allí descifró las reglas de juego que imperaban en el cine industrial en la Alemania de fines de los cincuenta, y allí acuñó las consignas que regirían todo su trabajo posterior: autonomía, control, reapropiación de la experiencia".

Es curioso que mientras muchos ven en Kluge a un maestro del concepto, el tipo que supo conjugar la teoría del distanciamiento brechtiano, por ejemplo, con la maquinaria de la televisión abierta, él insista una y otra vez en repetir la palabra "historia". Su primera película, de 1966, llevaba por título Una mujer sin historia, y esa preocupación por la posibilidad de una narración no lo abandonó jamás. Se podría decir que en ese título iniciático y profético se cifraba una de sus grandes obsesiones, una especie de mantra o letanía que termina de destilarse en su 120 historias de cine (Caja Negra). Agrupadas en capítulos más o menos caprichosos, que guardan una coherencia fracturada pero palpable, estas narraciones podrían empezar con "había una vez". Esa contraseña, fórmula mágica para conjurar los designios de un cuento, entra en perfecta sintonía con un proyecto de libro que se resiste a la vulgaridad de bajar línea, que no se sube a un púlpito y que confía ciegamente en la fuerza interpretativa de una historia del cine contada desde la subjetividad y el agrupamiento anárquico, alocado, de relatos y significaciones. Así, como no intenta postular un absoluto, este libro podría ser infinito y jamás agotarse. Las historias podrían ser otras, el orden también podría variar o, como dice Kluge, "la historia del cine vuelve una y otra vez. La forma que adopte el Ave Fenix, sin embargo, puede ser muy diversa".

Quizás la historia más conmovedora del libro sea la del relato subterráneo y que viene desde siempre, que es el de la relación de Kluge con Godard. Como en un espejo deformante, invertido, ya el título del libro proyecta un juego de ecos con Historia(s) del cine (también editado por Caja Negra) del realizador francés. Kluge y Godard son estrictamente contemporáneos. Para Kluge, autor intelectual y material del manifiesto de Oberhausen, de donde nació el Nuevo Cine Alemán, la política de los autores que se venía agitando desde las páginas amarillas de los Cahiers de cinema fue decisiva. En algún punto, lo de Godard y sus secuaces fue como un virus que fue haciendo metástasis en distintos cines nacionales y que siempre tenía que ver con releer la propia tradición buscando las huellas de un director, las de un autor. A la manera circular del "Kafka y sus precursores" de Jorge Luis Borges, fue posible empezar a ver en Truffaut el espectro de Hitchcock, la rémora de esa autorialidad, pero también a la inversa poder leer a Hitchcock en clave truffautiana. La tradición se reescribe hacia atrás y opera, modificada, en el futuro. Para Kluge la idea fue explosiva, y le permitió pensar la historia del cine en términos de filmografías y proyectos culturales. Fue el momento también en el que la categoría de autor, heredera del romantiscismo y peligrosamente devota de la mistifación de "genio", se instaló definitivamente como marca de fábrica de la producción cinematográfica. El concepto es tramposo, desde luego, porque el cine es el más colectivo de los productos artísticos, y la impronta del "director-autor" en el corte final es muchas veces difusa, engañosa. Sin embargo, la política de lo autoral se puede leer como un gesto tremendamente liberador, un deshielo profundo, un golpe al imperio del cine como entretenimiento y al star system y la marquesina como propuesta central de la industria cultural. Sobre esas y otras cuestiones discutieron los 26 directores jóvenes que se juntaron un febrero helado de 1962 en la ciudad obrera de Oberhausen, en el festival de cine más fervoroso de la década alemana. Esos chicos viajaron hasta ahí con algunas certezas y con muchas incertidumbres, como se va a las veladas que realmente importan. (Kluge escribe: "Los oberhausianos hablábamos con desenfado. Apenas si conocíamos la historia del cine. Cada uno seguía el consejo del otro. Nos tratábamos de usted"). Lo que se habló ahí, y toda esa impronta cahierista que se metabolizó con fuerza, pegó en Kluge de un modo particular, como si ese manifiesto que rasgó la epidermis del cine europeo le hubiera hecho un tajo en el centro de su sistema nervioso. Y como sucede muchas veces, los que fueron jóvenes y contestatarios terminaron en algunos casos pasteurizando su discurso; Kluge, en cambio, se radicalizó. A sus setenta y pico de años, acometió una empresa titánica: filmar un documental sobre cómo Eisenstein quiso y no pudo filmar El capital de Marx. El resultado es una cinta de diez horas, Noticias de antigüedad ideológica: Marx-Eisenstein-El Capital, que conjuga narración, investigación, la relectura de un texto emblemático y varios otros formatos.

Por lo demás, un relato de la vida y la obra mestiza de Kluge podría hacer suponer que su estilo es altivo y grandilocuente (¡9 horas y media de El capital!, nada mas cercano a la utopía de la Obra Total). Todo lo contrario. Las 120 historias de cine parecen escritas bajo el ideal deleuziano de "lo menor", esa categoría con la que se pueden leer poéticas como la de Kafka o la de Borges, deudoras del ascetismo y la disolución del ego. La frase corta, la prosa transparente y una voluntaria erosión del estilo hacen de este libro una contracara del de Godard. ¿Cómo erigiría cada director contemporáneo su propia historia escrita del cine? La respuesta es imposible de aventurar, porque son contados los cineastas con esa vocación de historiador que, por ejemplo, ha mostrado siempre Martin Scorsese. Lo cierto es que en cada historia del cine está cifrado el lugar que le ha tocado ocupar al director que la construye. En última instancia, y para ponernos un poco sentenciosos, se podría decir que un director revisa la tradición para entender cuál es su lugar en ella. Si la crítica es la forma moderna de la autobiografía, en 120 historias de cine (que no es crítica, pero se podría leer como tal, y esa lectura desviada le haría honor al conjunto) está la vida de Kluge, volcada en breves esquirlas de sentido, en historias desperdigadas que puestas una al lado de la otra arman el mapa de su subjetividad. Un director es todo el cine que vio, afirmación obvia pero necesaria. Pero un director como Kluge es también todos los libros que escribió, que no son pocos y que dibujan una constelación aparte. Se podría decir, finalmente, que un director es también las películas que no vio. Para citar de nuevo a Godard, "los de la nouvelle vague amaron el cine incluso antes de conocerlo".

"El cine crea imágenes invisibles"
-¿Qué se puede alcanzar por medio de la literatura que no se puede alcanzar a través de una película?

-En la literatura las palabras son muy precisas y en media página se puede narrar algo para lo que se necesitarían siete horas de película. A la inversa, hay instantáneas en el cine que resulta imposible describir con palabras. Tales instantes cristalizados son la gran virtud del cine. No es que haya que filmar 90 minutos de instantes cristalizados, pero si una película incluye doce de esos instantes en los que la cámara realmente logra cristalizar algo nuevo, algo que nos sorprenda, ésa será una buena película. Ahora bien, el cine es en general más complicado que la literatura porque se requiere mucho despliegue para lograr describir algo visualmente... Le doy un ejemplo: usted conoce la palabra "laconismo"; pues bien, Tácito es lacónico, habla con pocas oraciones, sin siquiera atender mucho a la gramática, y eso es literatura, lo contrario del discurso de Cicerón. A veces el laconismo puede incluso quebrar el lenguaje, maltratarlo. Pero esto se puede hacer porque el lenguaje es robusto, diverso y preciso. Por otro lado, una película tiene la habilidad de encontrar cosas que ninguna palabra puede expresar, y de crear imágenes invisibles, terceras imágenes [...]. Esa es una habilidad del cine. Eventualmente esto también se puede hacer en la literatura pero se requiere de muy buenos lectores. Yo podría mostrarle algún fragmento de ese tipo, pero de ahí a que alguien lo descifre...

-¿Como cineasta puede prever esos momentos invisibles?

-No, no. Pero puedo percibirlos y hacerles lugar... De cualquier forma, hoy además existe Internet que ofrece otros recursos. Se pueden transformar en imágenes contextos de música, lenguaje, relatos. Claro que la impresión que esto causa, la huella no es tan profunda como en el cine ni tan intensa como cuando se lee un libro. Pero sí se pueden crear constelaciones, contextos, redes. En este sentido el modelo es Aracné, como lo cuenta Ovidio en sus Metamorfosis... Esa araña con su red es un indicio de que debemos tomar Internet en forma literal: está hecha para crear redes, redes que son más ricas que la literatura por sí sola. Ya lo dice Balzac en el prólogo de La comedia humana cuando sostiene que Walter Scott no había pensado en unir sus composiciones una con otra de modo de coordinar una historia completa de la cual cada capítulo habría sido una novela y cada novela una época. La red puede hacerlo, puede lidiar con el exceso de información y contexto.

-¿Qué influencias conserva de la tradición crítica de Horkheimer y Adorno?

-Digámoslo así: llegué al Instituto de Investigación Social de Frankfurt en calidad de jurista. Cursé algunos seminarios con Adorno pero no estudié allí. Soy abogado. Entré como síndico y trabé amistad con Adorno y Horkheimer. Desde luego que soy seguidor de la teoría crítica, y todo lo que hago, mis películas, mis libros, están marcados por ella. Pero no vaya a pensar que ellos en Frankfurt apostaban demasiado por la literatura. Para ellos la literatura era más bien un portero, el ama de llaves o el jardinero [...]. Le cuento algo, en mi último libro El laberinto de la fuerza amorosa dedico ocho relatos a Niklas Luhmann. El último narra lo siguiente: en el semestre de invierno de 1968/69, en medio de la revuelta estudiantil en Frankfurt, Luhmann da en la cátedra de Adorno un seminario sobre el amor como pasión. Afuera, la protesta estudiantil; a su lado Adorno, la única vez que ve en persona Luhmann; pero Adorno no está muy atento porque está preocupado: teme que su amante lo vaya a dejar justo ahora, en medio del conflicto con los estudiantes. Los estudiantes toman el Instituto de Investigación Social, Adorno hace llamar a la policía. En él, un laberinto de fuerzas afectivas que lo tironean de todos lados. Y esta historia, por ejemplo, yo me puedo permitir contarla porque no tengo un alto estatus en la teoría crítica, pero sí una gran perseverancia. [...]

-¿Usted intenta reconstruir la historia del cine a través de sus relatos?

-Sí, o mejor dicho: yo creo que la historia del cine es algo que aconteció todo el tiempo y nunca dejó de acontecer. Más aún, sostengo que ahora viene a nosotros desde el futuro... La historia del cine es algo que los hombres hacen en sus mentes desde la Edad de Piedra. Lo que sucedió es que de repente se la pudo proyectar con ayuda de la cámara y los proyectores.[...]

Fragmento de la entrevista que Carla Imbrogno le realizo y que se incluye en "120 historias del cine" (caja negra, pag. 291).

Kluge Básico
Alemania, 1932.
Cineasta, escritor.

Se doctoró en derecho en 1956. Como consultor jurídico del mítico Instituto Social de Frankfurt conoció a Theodor Adorno y a Habermas, que serían fundamentales en su carrera y su pensamiento crítico. Trabó rapidamente vinculos con el mundo del cine, y en 1962 redactó el manifiesto de Oberhausen, donde rezaba que "el cine de papá está muerto" y proponía una renovación para la filmoteca alemana. A partir de entonces lanzó sin descanso películas, libros y construyó una prolífica actividad en la televisión abierta de su país. Recibió premios por todos los campos de intervención.

Certifica.com Certifica.com

3/2/10

Latinoamérica logró dos nominaciones al Oscar

El Secreto de sus Ojos y La Teta Asustada competirán por uno de los galardones más importantes del cine.
Conociendo a Oscar
Los Óscars competidos. Está vez esta muy bien representada Latinoamérica con dos cintas:La teta asustada y El secreto de tus ojos. Foto; fUENTE EL Espectador.com

Por primera vez en once años dos cintas latinoamericanas compiten en la selección oficial de los premios Oscar en la categoría de lengua extranjera. Este año, el filme argentino El Secreto de sus Ojos y el peruano La Teta Asustada consiguieron la nominación en la categoría de Mejor película en habla no inglesa para la 82 edición de los Oscar, que se entregarán el próximo 7 de marzo y que en Colombia se verá por el canal TNT.

Este martes en la mañana la actriz Anne Hathaway y el presidente de la Academia de Hollywood, Tom Sherak, anunciaron los nominados en las diez categorías más importantes.

La cintas latinoamericanas disputarán la estatuilla con las producciones The White Ribbon, de Alemania; Un Prophète, de Francia, y Ajami, de Israel.

La Teta Asustada', dirigida por Claudia Llosa, se convirtió en la primera producción peruana que consigue entrar en la competencia por un Oscar, y el año pasado se llevó el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.

Por su parte, El Secreto de sus Ojos, de Juan José Campanella, es el sexto título argentino que se abre camino hasta las nominaciones en la categoría de Mejor película extranjera, un galardón que sólo consiguió La Historia Oficial (1985) en la gala de 1986.

Las películas suramericanas, sin embargo, no parten como favoritas a alzarse con el Oscar en habla no inglesa, una condición que recae sobre la germana The White Ribbon, del cineasta Michael Haneke, que ya se impuso en los Globos de Oro, además de en premios internacionales como la Palma de Oro del pasado festival de Cannes.

Otro de los filmes con más opciones, según los analistas, es el galo Un Prophète, considerado la Mejor película extranjera por la organización de críticos de EE.UU. National Board of Review y galardonada con el Gran Premio del Jurado en Cannes.

Kathryn Bigelow y James Cameron, duelo de directores y ex esposos

Como ha ocurrido en los premios de cine que se han entregado este año, la directora Kathryn Bigelow y su ex esposo James Cameron compiten el las categorías de mejor director y mejor película con The Hurt Locker (Zona de Miedo) y Avatar, respectivamente.

En la primera categoría comparten nominación con Lee Daniels (Precious), Jason Reitman (Up in the Air), y Quentin Tarantino (Inglourious Basterds).

En cuanto a la segunda, The Hurt Locker y Avatar compiten con Inglourious Basterds, de Quentin Tarantino; Precious, de Lee Daniels; Up in the Air, de Jason Reitman; An Education, de Lone Scherfig; A Serious Man, de Joel y Ethan Coen; District 9, de Neill Blomkamp; The Blind Side, de John Lee Hancock; y Up de Pete Docter.

Por primera vez en más de 60 años, diez producciones y no cinco, como era tradición, competirán en la categoría de mejor película. La ganadora en esa categoría será escogida de forma preferencial entre las diez candidatas.

Otros nominados

Otra nominación importante fue la que consiguió la actriz española Penélope Cruz, pues gracias a su participación en el musical Nine logró competir española como mejor actriz secundaria. Cruz, quien ganó el año pasado con Vicky Cristina Barcelona, disputará el galardón con Mo'Nique (Precious), Vera Farmiga y Anna Kendrick (ambas por Up in the Air) y Maggie Gyllenhaal (Crazy Heart).

Mejor actor: Jeff Bridges (Crazy Heart), George Clooney (Up in the Air), Colin Firth (A Single Man), Morgan Freeman (Invictus) y Jeremy Renner (The Hurt Locker).

Mejor actriz: Meryl Streep (Julie & Julia), Sandra Bullock (The Blind Side), Helen Mirren (The Last Station), Carey Mulligan (An Education) y Gabourey Sidibe, (Precious).

Mejor actor de reparto: Christoph Waltz (Inglourious Basterds), Matt Damon (Invictus), Woody Harrelson (The Messenger), Stanley Tucci (The Lovely Bones) y Christopher Plummer (The Last Station).

Mejor pelicula animada: Coraline, Fantastic Mr. Fox, The Princess and the Frog, The Secret of Kells y Up.

Para ver la lista completa haga clic aquí.


  • Elespectador.com

14/12/09

Cameron refunda el cine fantástico

UNA NUEVA FORMA DE HACER PELÍCULAS
Avatar se perfila como el primer filme que justifica las 3D y marca senda al género. La película vuelve ridícula la posibilidad de la descarga de internet
La película es un fabuloso relato a caballo entre lo heroico y lo mesiánico / 20th Century Fox

En 1977, La guerra de las galaxias, de George Lucas, cambió para siempre el cine fantástico y también el cine concebido como prodigio (a lo Cecil B. De Mille), como evento único, irrepetible en formato doméstico. Todo lo que vino después era deudor de aquella space opera naif y ecuménica, como toda la ciencia ficción posterior a 1979 bebía del canon fijado por dos películas de Ridley Scott, Alien y Blade Runner. Hay películas que, sin juzgar su calidad, fijan un hito y condicionan a los cineastas que las suceden. Pasó hace una década con Matrix (1999), de los hermanos Wachowski, que estrujaron el cerebro del público con el primer juego de realidad virtual - con permiso de Tron (1982), de Steven Lisberger-, que ponía al día el cine high tech y marcaba nuevas pautas para la acción y los efectos especiales. Y eso justamente ha querido hacer James Cameron con Avatar - que se estrena el viernes-,su esperado regreso al cine de ficción tras doce años de pintorescos documentales de investigación y otras ocupaciones igual de inauditas.
El que se coronó rey del mundo con Titanic (1997) y sus once Oscar aspira ahora a convertirse en dios absoluto de la ficción fantástica y del cine de masas. Porque Avatar es la primera película que emplea las 3D como un instrumento indispensable para el viaje que propone y, desde hoy, argumento comodín para explicar a un lego por qué el cine se ve mejor en el cine. Este cine, al menos. Avatar, en sentido estricto, no es la primera película 3D pero en realidad sí lo es. De hecho, la desacomplejada imaginería que ha pergeñado Cameron recupera para las salas esa virtud que los equipos de audio y vídeo domésticos le cuestionaban: la de su origen como barraca de feria, sala donde se convocan portentos que sólo asombran los ojos de quien esté dispuesto a pagar por pasar hora y media a oscuras.

En este sentido, y como vaticinaba hace un año el presidente de Dreamworks, Jeffrey Katzenberg, durante su visita a España, Cameron ha enviado una señal y un salvavidas a las industrias de la exhibición y la distribución, porque Avatar vuelve ridícula la posibilidad de la descarga de internet y somete al espectador a las nuevas reglas del fantástico: diez euros por butaca y gafas polarizadas son los requisitos para disfrutar de la película en todo su esplendor.

Pero Avatar no es sólo una montaña rusa visual. Como en el caso del Star wars original, la historia que ha escrito Cameron es un relato a caballo entre lo heroico y lo mesiánico de riguroso sometimiento al canon aventurero. No hay complejidad moral; los buenos son de noble corazón y el héroe ha de hallar en su interior la determinación para elevarse sobre el destino de los demás mortales; y los malos son planos como un televisor de última generación. El argumento bien podría hablar de hombres blancos que intentan sacar de su hogar a un puñado de indios americanos para construir un ferrocarril hacia el oeste, o de ejecutivos de una gran hidroeléctrica queriendo echar a los yanomamis de su hábitat para levantar una represa; sólo que aquí estamos en el planeta Pandora y los tales indígenas son azules y miden 2,50. Es decir, que Cameron repite el papel del taimado hombre de la compañía que ya empleó en Aliens, el regreso (1986), retrata al ejército como una caterva de brutos ávidos de destrucción, inclinados a solucionar por las malas lo que se puede solucionar por las buenas, y pinta el bosque como el hogar de lo espiritual y verdadero. Nada nuevo, salvo una curiosa y audaz metáfora de la comunidad de internautas y de las relaciones on line que, en versión biológica, mantiene unidos a todos los pobladores de Pandora, incluidos animal y el vegetal, y por nodo principal a un gran árbol.

Pero la pegada principal de Cameron no está en su relectura de la aventura, sino en su audacia industrial. El virtuosismo de sus animaciones faciales por ordenador, el milagro pictórico del Edén universal y la vertiginosa acción que corta el aliento son las poderosas razones de este gran artefacto que redefine el colosalismo cinematográfico y que se convierte en lo más importante que le ha ocurrido al cine de alto presupuesto en treinta años. Avatar inaugura el siglo. Pese a las visibles mañas de su director, la película no es buena ni mala, es mucho más importante que todo eso. Condicionará la forma de hacer cine de los grandes estudios al menos para la próxima década y, si además de los ojos, conquista el corazón de sus audiencias, tendrá peana propia en el santoral de la fantasía. Esa que crea nuevos cinéfilos generación tras generación.
Pedro Lavin
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"'Avatar' es ante todo una historia de amor"
fuente:lavanguardia.es

18/11/09

Kevin Spacey: 'El nacimiento de Facebook era una historia para ser contada'

REDES SOCIALES
Se estrenará en 2010 en EEUU

El actor, durante la intervención. | EFE

Siomara Martínez

Kevin Spacey ha visitado Madrid con motivo de la presentación de la próxima película 'The Social Network', que cuenta la historia de los fundadores de Facebook, y en la que el actor galardonado con dos Óscar ha intervenido como productor ejecutivo.

La presentación se ha realizado en el marco de la tercera edición del Foro Internacional de Contenidos Digitales (FICOD), .

Al principio confiesa que no estaba muy entusiasmado con el proyecto. Más bien asegura que se mostraba un tanto escéptico ante el tema y se preguntaba "¿cómo puede esto ser una película?". "Cuando escuché la historia, lo entendí". Entonces empezó a confiar en esa historia dos jóvenes, Eduardo Saverin y Mark Zuckerberg, que al final lo que hacen es luchar por sus sueños. "Es una historia para ser contada".

La idea nace de un libro 'The accidental billionaires', lanzado hace sólo unos meses, de Ben Mezrich, que relata la historia de dos jóvenes universitarios de Harvard que se embarcan en un proyecto novedoso, no del todo suyo según la historia, y que finalmente será la red social más famosa del mundo, Facebook, y que les convertirá, como indica el título de la obra, en millonarios de forma accidental; casi sin querer.

"Todo fue muy rápido", apunta el actor. Lo que normalmente lleva años, desde que se presenta la idea a los estudios y ésta finalmente se lleva a cabo, en este caso cobró una rapidez inusitada. Es más, la cinta, dirigida por David Fincher, se rodará este mismo otoño entre Boston y Los Ángeles, actualmente está en plena fase de preproducción y se estrenará en Estados Unidos en 2010.

El actor americano ha apostado por el apoyo a una juventud que luche por sus sueños, "no importa cómo de imposibles sean esos sueños". Ese soporte, cree, es la mejor garantía para negocios exitosos.

Respecto a la era tecnológica en la que nos encontramos, el actor ha realizado su particular valoración. En ella, destaca que tenemos "más acceso a la información que nunca y más rápidamente". Ha destacado que las plataformas tipo Facebook o Twitter son "un gran sitio para las compañías". Por otra parte, cree en "nuevas fuentes de información", que no tienen nada que ver con los periódicos. Así, por ejemplo, cree que Twitter se ha convertido en una fuente de información: "cuando quieres saber cómo es una película, acudes a Twitter" y allí los usuarios aportan sus críticas. Es más, ahora "te puedes bajar una película al iPhone y comentarla en Facebook", algo impensable años atrás.

Cómodo y suelto ante un gran aforo, Spacey ha animado al público a que publique en las redes sociales lo bueno o malo que ha sido su intervención. De hecho, él mismo ha confesado que tiene perfil en Twitter y en Facebook. Éste último se lo hizo tras descubrir que había siete perfiles en la red social con su nombre y ninguno de ellos era auténtico.

El acto ha terminado con una entrevista realizada por el presidente de la Academia de la Televisión, Manuel Campo Vidal. En ella, el actor, incluso más relajado que antes, se ha permitido el lujo de recordar a los traductores e incluso hacerles partícipes de la ponencia y de mostrarse "cansado de preguntas sobre Facebook".

fuente: elmundo.es

1/11/09

¿Es insano el cine de terror sádico?

Los filmes con elevadas dosis de crueldad están en auge entre jóvenes y adolescentes - 'Saw VI' es la primera película de terror catalogada como X - La tortura como otra forma de pornografía

Fotografía: Jennifer’s Body, en una escena de cine de terror

GREGORIO BELINCHÓN / CARMEN PÉREZ-LANZAC

Por primera vez en España un filme, Saw VI, ha sido calificado como película X por su "apología de la violencia". Su estreno, previsto el pasado viernes 23 de octubre, se ha pospuesto. Las 300 copias de la película reposan en un almacen a la espera de que la Comisión de Calificación del Ministerio de Cultura revoque -o no- su decisión. Mientras tanto, el teléfono de la sala X de la calle Duque de Alba de Madrid, una de las ocho de España que aún sobrevive al tirón del porno en Internet, no para de sonar. "¿Que si ha llamado alguien?", dice la recepcionista. "Me duele la oreja de responder a chavales jóvenes que llaman preguntando si la vamos a echar".


El cine de terror con altas dosis de crueldad está en auge. Jóvenes y adolescentes son su público más fiel. ¿Por qué sienten fascinación por un cine tan sádico? ¿De qué forma afecta al espectador presenciar la mutilación de una persona indefensa? ¿Se trata acaso de un cine insano?

Las cinco primeras entregas de la saga Saw, abanderada del terror más extremo, han recaudado 440 millones de euros desde su arranque en 2004 (a ritmo de una al año). En España, 3.564.000 espectadores fueron a verlas al cine; recaudaron 20 millones de euros. Una máquina de hacer dinero, porque el presupuesto de cada entrega nunca ha superado los siete millones de euros. Pero, ¿en qué consiste Saw? Su protagonista, Jigsaw, es un asesino en serie que obliga a sus víctimas a automutilarse o a matar a un compañero de penurias para salvarse.Son filmes repletos de juegos macabros, sadismo y sangre que sólo encuentran una posible comparación con Hostel (2005) y su continuación, Hostel 2 (2007), que lograron entre ambas 600.000 espectadores en España. La saga Hostel también basa su argumento en el placer que encuentra alguien -en estos dos filmes, millonarios que pagan por disponer de víctimas- en provocar dolor a una persona indefensa. El urdidor de Hostel, el director y actor Eli Roth, explicaba hace dos años que, en comparación con Saw, sus filmes eran más gores, "un género de terror en el que ruedas un asesinato con cierta dosis de humor y mucho maquillaje. Es muy divertido. Yo, por ejemplo, no aguanto la visión de la sangre de verdad y jamás he visto un muerto". La revista New York Magazine calificó su obra como torture porn (tortura pornográfica), porque usa la violencia para excitar al público como si viviese un acto sexual.

En lo que va de 2009 los fans del terror han tenido muchos motivos para ir al cine a pasar un buen (o mal) rato. REC 2, La Huérfana, El destino final 3D, Jennifer's Body, Arrástrame al infierno, The Descent 2, Infectados, Expediente 39 o la reciente Paranormal Activity, que costó menos de 10.000 euros y lleva más de 50 millones recaudados. ¿Dónde demonios, se preguntarán algunos, reside el placer de ver estas películas? "Es como subirse a una montaña rusa", explica Emilio Martínez, creador del portal de cine de terror Aullidos.com. "Es un chute de adrenalina".

En una de las escenas de Saw VI una mujer debe mutilarse para asegurar su propia supervivencia. ¿De qué manera afecta al espectador ver un momento tan duro? Martínez no vacila: "Hombre, somos muy conscientes de que no es real. Más duro es ver un documental sobre el genocidio ruso que a un tío con un máscara absurda cargándose a gente con una sierra".

El sociólogo Fermín Bouza apoya la opinión de este fan del cine de terror: "Con los datos conocidos sabemos que la violencia social no tiene nada que ver con la literatura, el arte o el cine", explica. "Es totalmente inútil darle vueltas o buscar excusas en este tipo de películas. La violencia tiene que ver con la estructura social, la familia... Es cierto que hay actos anecdóticos. A veces un niño desequilibrado imita acciones que ha visto en el cine, pero es un problema minoritario. La violencia artística no influye en la real".

Sin embargo, Guillermo Cánovas, de la asociación en defensa de los menores Protégeles, no opina de esta forma. "Por cada estudio en el que se dice que las personas no son sensibles a la violencia que ve en los medios hay tres que demuestran que sí lo somos. Negarlo es como negar la existencia de la publicidad. Todos hemos aceptado que con 40 segundos se puede influir sobre la gente. Pensar que algo que dura una hora y media no puede es absurdo".

"Las imágenes que nos llegan a través del cine y los medios audiovisuales influyen en cómo los adolescentes y también los adultos componemos nuestra visión del mundo", explica Mercedes Coll, profesora de Filosofía de secundaria y miembro de la cooperativa Drac magic, que promueve la educación a través de medios audiovisuales. "La crueldad siempre ha estado presente en el cine, porque, al igual que la ternura, forma parte de nuestra psique. El cine, sobre todo el de terror, tiende a ofrecer la máxima espectacularidad para atraer al público. Estas películas triunfan más entre los más jóvenes porque en el fondo son unas memeces terribles y además su umbral para soportar ciertas imágenes está por encima del de un adulto por la propia situación de la adolescencia, más explosiva y sin esa sedimentación que dan las vivencias", explica esta profesora. "Yo lo veo en clase: les pongo películas y a veces se ríen ante escenas brutales. Pero es una defensa ante algo que les resulta difícil, como taparse la cara, gritar o llorar. Lo que sí me sorprende es que cuanto más espectacular es la escena más alejada la ven de la realidad y más la disfrutan sin problemas. Les marcan más las películas más reales. Hace poco les puse Antes de la lluvia, de Milcho Manchelvski. Hay una escena en la que matan a una adolescente que les causó realmente el escalofrío. Lo que es muy espectacular es tan propio del cine espectáculo que pasado el asco se pueden reír de ello. Pero cuando ven algo que se aleja de lo comercial no encuentran donde sostener la emoción de las imágenes. Se pierden. Les sucede lo mismo con Internet: pueden ver un vídeo de cómo pegan a alguien y según cómo esté filmado les puede conmover. La clave no es el grado empírico de la violencia en sí, sino cómo esté tratada".

Al margen de estas reflexiones, la X de Saw VI ha causado bastante desconcierto en el sector. "Vi la primera entrega de Saw y me pareció original; fuerte, por supuesto, pero es lo que el público quiere", dice el director sevillano de cine gore Julián Lara. "Puede herir sensibilidades, desde luego, aunque de ahí a ponerle una X... Me parece una salida de tono ¿Cuántas cosas son X en la vida diaria y son mucho peores?". José Luis Rebordinos, director de la Semana de cine fantástico y de terror de San Sebastián, que hoy arranca su XX edición, califica la X de "muy preocupante". "Me preocupa que el fantasma de la censura vuelva a asomarse en España, que tiene una legislación progresista en la materia. Desde luego será uno de los temas de conversación esta semana. Todo el mundo está anonadado. Lo curioso es que en Estados Unidos, un país nada permisivo con las calificaciones, se ha estrenado sin problemas".

Jaume Balagueró, responsable de filmes de terror como REC y REC 2, Frágiles o Darkness, y considerado uno de los maestros mundiales de este género, apunta otra contradicción: "Me parece que le han hecho la pascua a la distribuidora. Porque si las otras cinco no fueron X, ¿por qué ésta sí? No tiene sentido ¿Y quién les repone su inversión económica?". Cada copia cuesta unos 1.200 euros, y, en el momento que recibió el informe con la X, Buenavista (de la que es dueña Disney) tuvo que retirar todos los carteles de los cines, la publicidad de la calle y los tráileres. Balagueró vio la primera y la tercera entrega: "No me interesan. Es un cine que carece de argumento, un catálogo de sadismo extremo, y no creo que esa X se propague por otros filmes de terror. Entiendo que la Comisión dudase con la calificación, pero yo no se la hubiera puesto. Si las anteriores Saw no la recibieron...". El director asegura haber visto momentos más salvajes en las pantallas, "aunque es cierto que dentro de filmes con un argumento, en que esa violencia hacía avanzar la narración y no este sadismo cercano a lo pornográfico".

El psicólogo Luis Muiño, experto en cine, tiene su opinión muy clara: "Yo creo que el impacto psicológico de una película debería medirse a través de las narrativas que trasmite y cómo enfoca las relaciones entre las personas. Hay películas que aunque son duras funcionan bien a nivel psicológico porque difunden narrativas sanas. Ciudad de dios, por ejemplo, es una película dura y muy realista pero que difunde una narrativa sana: se puede salir de la cadena de la violencia. Yo vi un trozo de la primera entrega de Saw y me pareció una película insana. Transmite una narrativa sádica y pretende hacer negocio a partir de fomentar una forma de afrontar los problemas brutalmente insana. No hay que engañarse. No es arte. Lo que va a ocurrir al darle la categoría X es simplemente que van a sacar menos dinero. No es censura. Aunque parezca mentira, porque soy un tipo de izquierdas, me parece muy bien. Desde mi perspectiva, películas que hacen dinero causando malestar psicológico es mejor que se pasen en salas X. Es como escuchar durante dos horas a un violador diciendo que todas las mujeres son iguales y no contrariarle. Y conste que soy un gran aficionado al terror, pero esta saga promueve que salgamos del cine peor de lo que entramos. Desde el punto de vista del arte no la censuraría, pero desde el punto de vista de un psicólogo, sí".

"La sociedad tiene la obligación de proteger a los menores física y emocionalmente, por eso esta prohibida la venta de contenidos porno a menores de 16", continúa Cánovas, de Protégeles. "La banalización de la violencia, mostrar en un entorno de ocio el sufrimiento ajeno como algo de lo que se puede disfrutar, tiene peores secuelas que el porno. Nos cuesta entender que no se proteja a los menores de este tipo de películas, así que el calificativo X nos parece muy bien. Para nosotros no habría ningún problema de que esta película se emitiera en las salas de cine normales si se controlara el acceso a ellos de los menores de edad mediante DNI, pero como por algún motivo no se hace...".

"Hoy en día, un occidental difícilmente podría soportar ver ajusticiar a un señor en la plaza pública", continúa la profesora Mercedes Coll. "Sin embargo, sí vemos las imágenes de este tipo que nos llegan desde Afganistán y estamos pendientes de ellas. Hay que valorar cuáles son los límites de nuestra cultura de la imagen, de esta aceleración del consumo de imágenes cada vez más fuertes. Quizá se ha llegado a un momento en que el propio sistema no lo aguanta. Me parece una hipocresía que hablemos de proteger lo que ven los adolescentes cuando la televisión es pura pornografía. La restricción contra esta película de terror se debería extender a todos los medios informativos".

De momento, la telefonista de la sala X del centro de Madrid que hablaba al inicio de este reportaje le dice a todos los interesados que llaman por teléfono que allí no van a echar Saw VI. Ni allí ni en ninguna de las ocho salas X que hay en España, entre otras cosas porque ni siquiera todas tienen proyectores en 35 milímetros en celuloide. Cada día que pasa es dinero perdido para Buenavista, la distribuidora de la película, porque probablemente los fans de la saga Saw se estén descargando la nueva entrega por Internet, incongruencias del actual estado de las cosas. La administración impone restricciones de las que Internet no entiende.

Mientras tanto, en Estados Unidos la película se ha situado en segunda posición del ranking, con 9,4 millones de euros recaudados en 3.000 salas. En Reino Unido ha logrado la misma posición, con dos millones de euros en 375 pantallas. Aquí, 300 copias acumulan polvo en un almacén a la espera de un cambio en su catalogación que de momento no ha llegado.