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26/8/10

Un rollo con mucha historia

Cuando exhibir cine se volvió una verdadera industria

Teatro Bolívar de Medellín en 1935, cuando el cine gana fuerza y se convierte en un gran evento social. Foto: Cine Colombia.fuente:elespectador.com

La visión empresarial puesta en lo que a principios del siglo XX era una afición y un gusto, se convirtió en la primera compañía exhibidora de cine en Colombia hace 83 años.

La proyección en un espacio público de una filmación en la que se se veía a unos obreros saliendo de una fábrica en Lyon (Francia), marcó el inicio del cine. Finalizaba el año 1895, cuando los hermanos Lumière le dieron vida a un arte, forma de entretenimiento y a la vez negocio que a Colombia llegó a los pocos años por la ciudad de Colón (aún territorio nacional) y se fue extendiendo con la compra de proyectores por parte de personas que viajaban a Europa y Estados Unidos, quienes al descubrir el invento no dudaron en traerlo al país.

En los grandes salones de té, se esperaba la noche para ver en sus paredes imágenes de cine mudo y algunas producciones nacionales que ya se habían creado como la adaptación de "María', la obra de Jorge Isaacs, y "El drama del 15 de octubre", polémica historia de la época que narraba el asesinato del General Rafael Uribe Uribe.

Ya era la segunda década del siglo XX, cuando estos sucesos impulsaron a un grupo de empresarios antioqueños, liderados por Alejandro Ángel Londoño, a crear la primera empresa organizada como exhibidora y distribuidora de películas. Fue el 7 de junio de 1927 cuando se le da vida en Medellín a Cine Colombia, que arranca con un capital de $1.500.000, dividido en acciones de $10 cada una.

La búsqueda de escenarios que sacara el cine de los tradicionales salones de té, llevó a los emprendedores a comprar la vieja plaza de toros 'Circo España', donde todas las noches templaban un telar en la mitad del ruedo, sostenido con guaduas, en el que se proyectaban las cintas.

Eran épocas en las que Colombia buscaba la creación de un sistema financiero moderno (apareció el Banco de la República), pero sorteaba al mismo tiempo importantes huelgas, destacándose la de las bananeras. Las iniciativas en materia de infraestructura vial empezaban a tomar forma, pero reinaba el transporte a lomo de mula o por afluentes como el río Magdalena, que eran usados por agentes viajeros de Cine Colombia, quienes con un proyector cinematográfico y una película se iban a diferentes pueblos y ciudades a mostrar la magia de la imagen, que en el mismo año que los empresarios paisas deciden masificarla, crean en el mundo el sonido como complemento perfecto a lo que se convertiría más adelante en el séptimo arte.

Las películas empiezan a llegar con partituras musicales, que de la mano de un pianista o una orquesta en vivo, acompañaban las imágenes mudas, convirtiendo al cine en un verdadero show que maravillaba en los teatros que compraba y construía la empresa en ciudades como Medellín, Cali, Tulúa, Bogotá, Honda, Barranquilla, Santa Marta, Cartagena y Bucaramanga.

La recordada crisis de 1929 invade al mundo y la quiebra se convierte en el tema del diario vivir internacional, algo a lo que Colombia no fue ajeno. Comprar nueva tecnología (cine sonoro con parlantes) invadió la cabeza de Londoño y sus socios, quienes pensativos por los malos momentos económicos, buscan recapitalizar la compañía e invitan a otros empresarios para así crear una sociedad anónima e instituir un principio clave en los 83 años de Cine Colombia: estar a la vanguardia en tecnología, con el fin de ofrecer una verdadera experiencia cinematográfica.

Llegaron las épocas de la Segunda Guerra Mundial y el interés de la gente por informarse crece, para lo que los periódicos y las salas de cine se convirtieron en la mejor forma de ver (no en tiempo real) lo que pasaba en el planeta. Por esos años, Cine Colombia creó su propio informativo con noticias nacionales de tipo social, que llamó la atención de muchas personas, quienes no dejaban de ir a los teatros para saber qué pasaba fuera de sus ciudades.

El nacimiento del video, crecimiento de las ciudades, hombres y mujeres trabajando y poco tiempo para el entretenimiento, mueven a la industria mundial del cine hacia nuevas formas de proyectar sus películas. Munir Falah llega a dirigir Cine Colombia en los años 90 y descubre que en las grandes ciudades del mundo las salas se incertan en los centros comerciales, lo que le da la bienvenida en Colombia al concepto Multiplex en 1993, con la apertura en el Centro Andino de cuatro espacios, con una oferta variada para ver películas.

Mudo, luego sonoro, a color, estéreo, digital y hoy 3D, de la mano de importantes emprendedores y consorcios económicos que han liderado la empresa, empezando por Londoño y sus socios (hasta 1978), luego el Grupo Grancolombiano (1979 - 1988), Grupo Mayagüez (hasta 2008) y hoy Valórem (Grupo Santodomingo), esta compañía hace parte de 83 años de los dos siglos en los que el país ha construido una historia de dificultades y logros en los que Cine Colombia siempre ha mostrado 'su mejor película'.

20/8/10

El mito fabulado

RESEÑA

A partir de la invención de un mito primigenio, se desarrolla la fabulación de una saga cosmológica, que nos lleva de la mano hasta la ciudad de Aydebarke: ciudad de ciudades, donde se condensan las formas de la arquitectura humana de las más diversas culturas. Recrea, en buena parte, el mundo de la selva, de los Iseike, la última tribu nómade primitiva cuyo descubrimiento causa sensación en un grupo de investigadores, desde periodistas hasta la propia iglesia. El relato se va contando, con una prosa clara, precisa, impregnada de un lirismo en clave cuyo narrador se desdobla en varias voces narrativas que cuentan la fusión desde los más remotos orígenes de la humanidad a los más intrincados mundos tecnológicos de la ciencia ficción, donde el mito primigenio y su naturaleza está latente como una fuerza metafísica y de conversión de los tiempos históricos de la realidad a un mundo fantástico.

Un ejemplar de esta fabulosa novela- porque realmente lo es- llegó a nuestras manos bajo una serie de episodios intrigantes para deleitarme con su lectura. El autor pareciera otro ser salido de la propia entraña del relato que ofrece al lector, "porque afirma haber nacido en la segunda mitad del siglo XX. Vivió entre las sombras, las luces, los sonidos y los olores de las selvas y las montañas donde no se conocen las fronteras trazadas por el hombre. Sin embargo, en la actualidad, es un peatón anónimo en las grandes urbes del mundo donde se solaza y sufre con la cultura global".

SACRILEGIO

Simón Jánicas

Diente de León Editor

276 páginas

49.999 pesos

www.simonjanicas-sacrilegio.blogspot.com

Puedes adquirir la novela en el Portal de la Librería de la U

12/4/10

España, invitado de honor en el Eurocine 2010

Este festival llega a su versión número 16 con lo mejor del cine del viejo continente

El pasado 23 de febrero un jurado escogió la imagen oficial del Festival de Cine Europeo, Eurocine 2010. Con una calificación de 90 puntos ganó el afiche de Jaime Gómez.fOTO jaime Gómez.fUENTES:elespectador.com;vive.in

"Este miércoles a las 8 de la noche se dará inicio a Eurocine 2010 con la proyección de 'Camino', película española dirigida por Javier Fesser que cuenta la aventura de una niña de 11 años que se enfrenta al mismo tiempo a dos acontecimientos que son completamente nuevos para ella: enamorarse y morir.

Como este año España es el país invitado de honor al festival, es por eso que esta película abrirá oficialmente la versión número 16 de Eurocine en el teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá.

La participación del país ibérico se divide en dos grandes grupos, uno compuesto por siete filmes realizados recientemente y que hacen parte de la sección oficial de Eurocine: Barcelona un Mapa, Camino, Caótica Ana, En la ciudad de Sylvia, Forasteros, La mujer del Anarquista y Yo.

El otro grupo es 'Retrospectiva de óperas primas', en donde se exhibirán en siete películas producidas en los últimos 20 años. Algunas ya se han presentado en Colombia pero otras son totalmente nuevas: Azul oscuro casi negro, El Bola, El truco del manco, Intacto, Tapas, Tesis y Tres.

Otra de las novedades del festival es que la muestra fílmica se divide en seis secciones: 'Sección oficial' que incluye una retrospectiva del cine español; 'En foco', que tendrá una mirada femenina; 'Arte & cine', selección de películas que están en la frontera entre arte y cine; 'Europa' en cortos un recorrido por destacados cortometrajes europeos; 'Eurocine comunitario', con películas seleccionadas para ser exhibidas en bibliotecas y centros comunitarios de Bogotá, Medellín y Cali; y 'Homenaje', que en 2010 trae filmes del recién fallecido realizador francés Eric Rohmer.

En Eurocine 2010 se proyectarán cerca de una veintena de películas, la gran mayoría producidas recientemente en Suiza, Suecia, Rumania, República Checa, Reino Unido, Polonia, Portugal, Países Bajos, Italia, Francia, España, Bulgaria, Bélgica, Austria, Alemania, y Turquía y Noruega, países que participan por primera vez.

El festival estará hasta el 25 de abril en Bogotá y luego viajará a Cali, Medellín, Pereira y Bucaramanga. Consulte aquí la sinopsis de cada filme y para ver la programación de Bogotá haga clic aquí.

Cortos en In Vitro Visual

En cuanto a los cortos, los organizadores destacan dos grandes grupos de filmes. El primero es Eurochanel, un homenaje a la Europa del futuro que en esta segunda edición reúne trabajos de los países miembros de la Unión Europea, así como los países de la península balcánica y Turquía. De otro lado está Short Matters 09, selección de cortometrajes que han participado en los Premios del Cine Europeo 2009.

Los cortometrajes se podrán ver en Bogotá en In Vitro Visual (calle 59 No 6 - 38) el 15, 20, 22 y 29 de abril. Para ver la programación completa haga clic aquí.

Eurocine social

Con el objeto de llevar el séptimo arte a más personas este año la Fundación Festival de Cine Europeo en Colombia ha organizado exhibiciones en bibliotecas públicas y en centros comunitarios del Distrito de Aguablanca de Cali, la Comuna 13 de Medellín y Ciudad Bolívar de Bogotá.

The age of stupid (La edad de la estupidez) de Reino Unido; Solino, Kebab connection (Conexión a Kebab), Wer führer stirbt ist Langer tot (Decisiones de ultratumba), Die tranen meine mutter (Las lágrimas de mi madre), Punktchen und Anton ((Ana Luisa y Anton) de Alemania, las animaciones Entre perros y lobos de Francia, y Home (Hogar) de Suiza, serán los filmes exhibidos en este ciclo especial comunitario de Eurocine 2010.

Para ver la programación de las proyecciones en las bibliotecas de Bogotá haga clic aquí.

Para ver la programación de las proyecciones en Ciudad Bolívar haga clic aquí.

26/2/10

Gabo acude al Festival de Cartagena

El escritor colombiano verá la premier de la película homónima de su obra: Del amor y otros demonios
El premio Nobel de Literatura acude al festival de cine.| Efe

El premio Nobel de Literatura acude al festival de cine.fOTO: Efe.fUENTE:Elmundo.es

"El Nobel de Literatura Gabriel García Márquez reapareció hoy durante la inauguración del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, en la que se proyectó al aire libre "Cartagena", del francés Alain Monne.

El escritor colombiano se encuentra en esta ciudad caribeña desde el pasado diciembre, cuando se trasladó desde México, donde reside habitualmente, para pasar una temporada de descanso.

Desde entonces ha hecho contadas apariciones en público, la última a finales de enero durante el Hay Festival, cuando se dieron cita algunos de los más prestigiosos escritores internacionales.

Gabo como se le dice familiarmente a García Márquez, fue el personaje más aclamado durante la inauguración de la 50 edición del certamen, donde saludó a los invitados en medio de los aplausos.Los artistas y cineastas invitados desfilaron por la alfombra roja entre también los aplausos de los 3.000 asistentes concentrados en la histórica Plaza de la Aduana, en pleno corazón de la ciudad amurallada.

España participa en el festival con dieciséis cintas, una retrospectiva de la obra iniciática del director Carlos Saura y la asistencia de estrellas como Mar Flores, José Luis Guerín, Patricia Conde, Lola Dueñas y la directora Alexia Muiños.La ministra colombiana de Cultura, Paula Marcela Moreno, entregó la Gran Orden del Ministerio de Cultura al festival por considerarlo el evento de mayor trascendencia en la promoción del cine de alta calidad en Colombia.

"El Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias ha logrado ubicar a Cartagena como el principal escenario de promoción del cine colombiano y la más importante ventana del cine iberoamericano en el país", puntualizó Moreno.Según la ministra, este certamen ha sido un espacio de impulso de Cartagena como escenario para producciones cinematográficas internacionales e importante destino de turismo cultural.

Y esta que esta ciudad del Caribe colombiano se convierte desde en un punto de encuentro para cineastas y cinéfilos de España, América Latina y el Caribe, mostrando la diversidad del país y propiciando un diálogo entre culturas.

El cineasta y actor italiano Salvo Basile expresó a Efe su satisfacción porque la programación del festival es excelente: "tenemos muchas películas nominadas al Oscar", argumentó.Basile, quien trabaja en el filme "Cartagena", calificó a esta producción como una "historia muy extraña" sobre la vida de una mujer cuadripléjica que enlaza su vida a un ex boxeador alcohólico, para conseguir un fin: viajar juntos al mar.

Durante el acto inaugural también se presentó un grupo sinfónico que interpretó música tradicional caribeña, el regetonero colombiano J. Balvin y el cantante de música vallenata Jorge Oñate.

Durante la 50 versión del certamen, que se extenderá hasta el 5 de marzo, tendrá lugar el estreno mundial de "María", del mexicano Fernando Allende y basada en la novela del escritor colombiano Jorge Isaacs. Asimismo se proyectará "Del amor y otros demonios", de la costarricense Hilda Hidalgo, inspirada en la novela de García Márquez y rodada, en buena parte, también en Cartagena.

El festival concluirá con la proyección de la película española "Yo también", de Álvaro Pastor y Antoni Naharro, antes de mostrar 80 cintas entre largometrajes y cortometrajes, además de las 14 que compiten oficialmente por la "India Catalina", la estatuilla dorada con que se galardona a los triunfadores.

Además se proyectarán cuatro cortos realizados por niños de origen africano de los barrios más pobres de Cartagena, un trabajo que para Ricardo Vélez, director del festival, es "un experimento maravilloso" que contribuye a alejar a los niños de las pandillas y las drogas."

9/10/09

Leopoldo Pinzón regresa al cine 25 años después de su película cumbre 'Pisingaña'

En este tiempo, el realizador colombiano ha estado dedicado a la docencia. Estuvo en Bogotá como presidente del jurado del Festival de Cine de Bogotá, que termina este viernes 9 de octubre.
Lepoldo Pinzón, realizador colombiano


El día que Steven Spielberg visitó la escuela de San Antonio de los Baños en Cuba, a mediados del 2003, no comió carne y confesó que es de los pocos directores que todavía monta sus películas en moviola, ese antiguo aparato al que se le inserta el rollo de negativo para editar toma por toma.

Las dos cosas las oyó el cineasta colombiano Leopoldo Pinzón, recordado por el filme Pisingaña (1985), en ese entonces director encargado de la institución y quien acompañó a Spielberg en el recorrido.

"Los grandes realizadores visitan San Antonio de los Baños, que goza de una excelente

reputación: allá vi a Francis Ford Coppola,
Robert Redford, Martin Scorsese, Ettore Scola...el mismo Akira Kurosawa regaló la cámara con la que rodó la legendaria Los
siete samuráis", recuerda Leopoldo, que nació en Guasca (Cundinamarca), hace 70 años, y quien forma parte de la dinastía de los hermanos Pinzón, recordados por sus trabajos en la radio, el cine y la televisión colombianos.

Este viernes, como presidente del jurado del XXVI Festival de Cine de Bogotá, que se clausura esta noche, deberá leer el fallo con los nombres de los ganadores.

"He sido renuente a ser jurado porque es una responsabilidad que lo sobrepasa a uno. Una decisión puede, incluso, cambiar el destino de las personas", asegura.

Con alguna anécdota por contar y siempre sonriente -a pesar del cansancio de las conferencias y después de haber visto películas todo el día-, Pinzón se remonta a mediados de los 80 y recuerda lo que ha significado para su carrera Pisingaña, su película más famosa, que, incluso, estuvo nominada al máximo premio del Festival Internacional de Cine de Moscú, en 1985.

"Las películas tienen esa fortuna: perduran en el tiempo. Pisingaña pasó por más de 20 festivales internacionales, se vio por la Televisión Española y hasta se estrenó comercialmente en varios países, pero eso no se supo en Colombia. Como sea, yo vivo muy agradecido con el cine", dice.

Pero el éxito de la historia de la joven campesina que termina en la ciudad como empleada doméstica desplazada por la violencia -protagonizada por Carlos Barbosa, Consuelo Luzardo y July Pedraza-, no fue suficiente para que Pinzón rodara una nueva película, después del cierre de Focine, así que, casi "sin querer, me dediqué a la docencia", comenta.

En 1988, lo llamaron desde Cuba para que dictara un taller de dirección. "Y me fue tan bien, que me convertí en el primer profesor al que sus alumnos le hicieron una fiesta dedespedida.Recuerdo que nos bebimos 21 botellas de ron, en la sala de edición, hasta el amanecer".

Del periodismo a la Unión Soviética

Antes de que Leopoldo se dedicara al cine y a la educación, fue periodista. Con escasos 19 años de edad, ya escribía crónicas para el periódico El Espectador y la Revista Semana.

"La combinación de las dos cosas fue una experiencia vital porque sin salir a las calles como periodista hubiera tardado más en comprender los problemas humanos, que son la materia prima de una película ".

Irónicamente, gracias al periodismo, Pinzón tuvo el mejor golpe de suerte en el cine; pues mientras asistía a un encuentro mundial de comunicadores, a bordo de una nave soviética que navegó por el Mediterráneo, hizo contactos con gente del Instituto de Artes Polytechna, de Praga (en la antigua Checoslovaquia).

"Como ya tenía algo de experiencia (había hecho un par de cortos con sus hermanos), la cinematografía checa me armó un programa especial para que estudiara dirección y fotografía de cine. Era tan bueno que ganaba 3.000 coronas al mes, vivía en un hotel y tenía traductor permanente", recuerda.

A su regreso a Colombia, se reunió de nuevo con sus hermanos Carlos, Germán, Roberto y Gerbert en diferentes proyectos, y luego se enfocó en los cortometrajes y las películas.

Hoy, después de haber pasado 25 años alejado de la producción, quiere volver a pararse detrás de la cámara para dirigir un guión que está terminando de escribir en la tranquilidad de su casa en Honda (Tolima). "Ya es hora de regresar, estamos pagando
horas extras", dice.

Una carrera de logros

El primer premio en el Festival de Cortometrajes de la ONU (1969); Mención de excelencia, del Instituto de artes Polytechna, de
Checoslovaquia (1964); el premio Ondra (1972); el Búho de Oro y el Búho de Plata, del Festival de Cine de Colcultura (1977 y 1978); el Círculo Precolombino a mejor director del Festival de Bogotá (1985) y la condecoración Orden de la democracia, que otorga el Congreso (1999) son, entre otros, los reconocimientos que Leopoldo Pinzón ha recibido a lo largo de su trayectoria como director y guionista.

En su filmografía se destacan los cortometrajes: Un reto dentro del gran reto, La patria de la soledad, Los nuevos maestros, Claustros
de la Nueva Granada, El desafío de Fúquene, la serie documental Colombia Viva y los largometrajes La abuela, Pisingaña y La cara de la desgracia.

A la par de la realización audiovisual y la docencia, Pinzón también se ha dedicado a diseñar proyectos académicos, como el de la
escuela especializada en cine que recientemente terminó cerca de Caracas (Venezuela).

También en ese país, se encuentra vinculado con el estudio de producción La villa del cine, donde realiza la evaluación de nuevos
proyectos.

fuente: vive.in http://cinenojo.blogspot.com

8/10/09

Dejan de filmar una obra de García Márquez por "pedófila"

GABO. El escritor publicó en 2004 la
novela que causa polémica.


Gabito Viejo

Una denuncia, en México, dice que la obra Memoria de mis putas tristes hace "apología de la trata de niñas".
Puebla ya estaba lista, sería el escenario de la versión cinematográfica de Memoria de mis putas tristes, la última novela de Gabriel García Márquez. Pero las locaciones quedaron vacías. Ayer, el proyecto se paró, habiendo quedado sin el 20 por ciento de su financiación -a cargo del gobierno provincial de Puebla- luego de que la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe presentara una denuncia ante la Procuraduría General de la República de México contra el filme y sus responsables, por considerar que se trata de una "apología de la trata de niñas".

Habrá que recordar que Memoria de mis putas de tristes es la historia de un anciano, asiduo concurrente a prostíbulos, que para celebrar su cumpleaños número 90 le paga a una madama para que le consiga una joven virgen. Teresa Ulloa, directora regional de la Coalición contra el Trafico, denunció que filmar una película que promueva la pederastía representa un riesgo, "principalmente en un país donde este delito crece con la tolerancia y complicidad de las autoridades". Alzó la voz también, contra el rodaje de la historia de García Márquez, la periodista Lydia Cacho, quién en su columna aparecida el lunes en el diario el Universal, cuestiona la decisión del autor de llevar a la pantalla esta historia, "en el momento en el que el mundo está luchando contra ola creciente explotación sexual comercial de niñas y adolescentes".

La periodista -que advierte además que si el libro tuvo un alcance limitado, el filme terminará en televisión y será de alcance masivo- encendió la alarma sobre las personas que están detrás de la realización de esta versión cinematográfica, lo que parece ser el detonante más profundo de la polémica. Vamos por partes: la película estaba proyectada como una coproducción entre México, España y Dinamarca, financiada por las firmas mexicanas Televisa y Femsa, y además, por el gobierno de Puebla, a cargo de Mario Marín. Ahí está el punto: este gobernante fue señalado por Lydia Cacho como cercano a redes de pederastas, en el libro Los demonios del Edén. Tras esa publicación, la periodista fue detenida, en 2005, bajo cargos de difamación.

También la productora cinematográfica Bertha Navarro intervino a favor de la cancelación del rodaje y le envió un correo al director del filme, el danés Hanning Carlsen, en el que decía que de aceptar el financiamiento estatal estaría "siendo financiado por la mafia más indignante que oculta la red de pedofilia de tráfico de niños". Entonces, con la polémica en crecimiento, el gobierno de Puebla anunció ayer, que "el financiamiento sería cancelado, para cerrar el paso a cualquier controversia que lo involucre directa o indirectamente sobre el tema de la pederastía".

"Están censurando una obra fílmica sin conocer ni el guión ni la versión del director", protestó el codirector Ricardo del Río. Y agregó: "Nos han dado un golpe mortal porque no podemos aventurarnos a filmar sin todos los recursos. Será difícil que esto salga adelante porque ya se politizó". Del Río afirmó además que García Márquez "está enterado y no concibe cómo una obra cultural se ha politizado". Por su parte, Ulloa, quien lleva adelante la denuncia, concluyó: "No queremos meter a la cárcel a García Márquez, lo que quisiéramos es que no se filme la cinta".

El pecado de no leer
Ezequiel Martínez
Es posible confundir perversión con redención? Los que ahora se indignan ante la posible versión para el cine de Memorias de mis putas tristes seguramente nunca leyeron el libro. Alguien les susurró la trama de un hombre que para su 90° cumpleaños se regala una doncella virgen, y cegados por un teléfono descompuesto redujeron la trama a una apología de la pedofilia. Ni siquiera es una novela erótica. Es una novela que habla del "cambio espiritual de un anciano depravado", como la definió el Premio Nobel J.M. Coetzee. El protagonista, en la última curva de una vida áspera, ve su conciencia moral sacudida por un sentimiento que en principio no reconoce: la posibilidad del amor. La adolescente apenas si es violentada por sus ojos. Apenas la toca. No puede, porque busca consumar otra cosa: la redención de sus pecados a través de la metamorfosis de su deseo carnal en otro irreconocible. A veces no hay peor pecador que el que no quiere leer.
El amor siempre es el argumento
En su columna aparecida el lunes en El Universal, la periodista Lydia Cacho afirma: "En su novela el Gabo asegura que el viejo se enamora de Delgadina. Ese argumento lo hemos escuchado de cientos de pedófilos que buscan niñas vírgenes de entre 13 y 14 años para violarlas y que pagaron por que alguien las secuestrara, comprar y vendiera; que incurriera en el delito de trata de personas con fines de explotación sexual". Cacho, se pregunta además: "¿Tienen o no escritores y artistas una responsabilidad moral por lo reflejado en sus obras?".

fuente Revista Ñ
http://cinenojo.blogspot.com

4/10/09

Película 'Garras de oro' es rescatada tras ocho décadas de olvido

PATRIMONIO FÍLMICO COLOMBIANO

La primera escena de 'Garras de oro' es un diabólico 'Tío Sam' que arranca Panamá del mapa.


Foto: Cortesía Fundación PatrimonioFílmicoColombiano
Cómo no iba a resultar intrigante que los 56 minutos de la cinta comenzaran con una inscripción en letras adornadas donde se leía: "Cine-novela para defender del olvido un precioso episodio de la historia contemporánea". Y cómo no iba a despertar curiosidad la escena en la que un 'Tío Sam', en el vértice inferior izquierdo del encuadre, miraba de soslayo, caminaba en puntillas, alargaba sus manos y con sus largas garras de oro arrancaba el trocito del mapa correspondiente a Panamá.
Cómo no iba a resultar una provocación ese filme que transcurría en Rascacielos, ciudad de Yanquilandia, y cuya exhibición incomodó a tal punto al gobierno de Estados Unidos que recomendó censurarla en América Latina. Y cómo no iba a resultar fascinante saber que quien estuvo detrás de esto fue un caleño con seudónimo italiano.
Garras de oro (1926) tenía todos los elementos para despertar la atención de los cinéfilos. De hecho constituía un acertado ejemplo del llamado 'cine huérfano', clasificación que se refiere a las películas perdidas, secuestradas, escondidas, mutiladas, olvidadas, dañadas, anónimas o apócrifas que revelan algo interesante para la historia del cine o para las sociedades donde han sido producidas o difundidas. Por eso hoy, junto con otras nueve cintas, Garras de oro es parte de la Colección cine silente colombiano, recientemente publicada por la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano.
Adiós, Panamá
La película describe hechos ocurridos entre 1903 -año de la separación de Panamá- y 1914, cuando se inauguró el Canal. En ese contexto tiene lugar un romance entre la hija del cónsul colombiano en Rascacielos y un periodista estadounidense que, para librarse de una acusación por calumnia, busca pruebas para demostrar que el presidente Teodoro Roosevelt no era digno de la reelección por haber incumplido un tratado internacional en el que Estados Unidos se comprometía a apoyar el desarrollo del canal interoceánico sin desmembrar a Colombia.
Un argumento muy actual en estos tiempos en que tanto se discute sobre la soberanía nacional. De hecho, Ramiro Arbeláez, profesor de Historia y estética de los medios audiovisuales en la Universidad del Valle, y Juana Suárez, profesora de cine latinoamericano en la Universidad de Kentucky (Estados Unidos), no han ahorrado esfuerzos para recuperar la historia detrás de Garras de oro y demostrar su relevancia en la historia del cine.
Así lo hicieron el pasado 5 de agosto durante la conferencia "Una muda conspiración contra Roosevelt: Garras de oro (The dawn of justice)", presentada en el marco del Congreso de Colombianistas realizado en la Universidad de Virginia. Por cierto, las palabras en inglés -que traducen 'la alborada de la justicia'- son el título como se le conoce en Estados Unidos.
Una aparecida
Todo empezó en los Archivos Nacionales de Washington en 1982. El historiador Jorge Orlando Melo buscaba información sobre las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos en la década de 1920 y de repente se topó con una serie de documentos que hacían referencia a una película de la cual no había oído hablar. Dejó todo de lado y se puso a leer.
Una carta del Departamento de Estado dirigida a los cónsules en América Latina les hablaba de la existencia en Colombia de una película titulada Garras de oro, que tenía un mensaje contra Estados Unidos y por tanto les pedía que hicieran todas las gestiones posibles para que no fuera presentada. También había varias respuestas de distintas partes. "La carta que más recuerdo -narra el historiador- era una de San José de Costa Rica, firmada por el cónsul, que en esencia decía: 'No hay que preocuparse, pues yo soy el dueño de todos los teatros de San José y me encargaré de que no se publique' ".
La orden del Gobierno estadounidense logró lo que buscaba. El resultado fueron décadas de olvido, pues hasta comienzos de los ochenta en ningún libro sobre el cine hecho en Colombia aparecía mención alguna a esta cinta. De ella no se hablaba ni en la Historia del cine colombiano, de Hernando Martínez Pardo, publicado en 1978, ni en la Crónica de cine colombiano, de Hernando Salcedo Silva, de 1981. Tampoco había referencia alguna a su director, P. P. Jambrina, ni a los camarógrafos aparentemente italianos Arnaldo Ricotti y Arrigo Cinotti, aun cuando la Colombia Films Company, fundada en Cali en los tempranos años veinte, había traído personal artístico y técnico desde Italia para realizar películas.
A pesar de ello, la cinta parecía destinada a ser investigada tarde o temprano. Y así fue: un buen día de 1985, cuando iba a emprenderse la restauración del teatro Jorge Isaacs, de Cali, el cinéfilo Rodrigo Vidal se encontró algunos rollos abandonados en su sala de proyección. Eran de Garras de oro, que no había vuelto a ser proyectada desde 1928. Y como justo en 1986 fue creada la Fundación Patrimonio Fílmico, su director técnico, Jorge Nieto, se mostró interesado en ese curioso material. Cuenta el cineasta Luis Ospina que juntos la analizaron en moviola y se encontraron con un letrero que decía "Vietato fumare", por lo que podía pensarse que hubiera sido parcialmente filmada en Italia.
Pronto Garras de oro tendría otro momento de suerte. El cartagenero Enrique Ortiga, que trabajaba en el Departamento de Cine del Museo de Arte Moderno de Nueva York, ayudó a que la cinta fuera restaurada por dicha entidad con fondos de varias empresas colombianas. Para ese entonces ya despuntaban los años noventa.
Escarbando
Las indagaciones de Ramiro Arbeláez y Juana Suárez también aportaron datos relevantes. Quién era el tal P. P. Jambrina era una pregunta que se hacían recurrentemente. Si era un seudónimo, urgía quitarle la máscara. Otras inquietudes eran dónde había sido filmada, qué ciudades habían alcanzado a verla y quién la había escrito.
Luego de preguntar y escarbar en documentos, los investigadores se encontraron con una perla: P. P. Jambrina era en realidad un periodista y político connotado de Cali. La identidad será revelada en un ensayo próximo a publicarse titulado "Garras de oro: The intriguing orphan of Colombian silent films" (Garras de oro: La intrigante huérfana del cine silente colombiano).
Por ahora, Arbeláez solo adelanta una pista: "Era primo en tercer grado de Carlos Mayolo, o sea que el abuelo de Carlos era primo de P. P. Jambrina". Dicho de otra manera, era un pariente lejano del director de cine que cuatro décadas después, junto con Luis Ospina, haría que la capital del Valle mereciera el remoquete de 'Caliwood'.
Otra rareza que dio pie para pensar que se trataba de una producción foránea fue la diferencia tan grande entre Garras de oro y las películas que se filmaron por esos años en Colombia. Mientras aquella tenía lujosos interiores y exteriores en Nueva York, Bogotá y el río Magdalena, las otras mostraban una puesta en escena más austera; y mientras aquella tenía un fuerte contenido político y narraba un conflicto amoroso integrado a una trama de espionaje diplomático, las otras se inclinaban por temas locales y argumentos sencillos.
"En términos estéticos nos pareció muy adelantada para su época, aunque esto solo lo pudimos corroborar recientemente, cuando se restauraron Bajo el cielo antioqueño, Madre, Alma provinciana y Amor, deber y crimen", explican los investigadores. Lo único que despeja la duda sobre el origen es que quien escribió los libretos de Garras de oro fue un cartagueño y que el acta de constitución de la empresa Cali Films fue levantada en Colombia.

La polémica cinta vio la luz y el éxito en marzo de 1927, cuando fue estrenada en el Teatro Moderno de Cali. Al año siguiente continuó su camino hacia Medellín y Buenaventura, pero no alcanzó a llegar a Manizales porque se le cruzó la censura. Allí desapareció su rastro. Seguramente algunos la consideraron 'peligrosa' y la borraron del mapa y de la memoria.
Por fortuna, nada logra estar lo suficientemente oculto y la cinta ahora cuenta con admiradores y seguidores, como Dan Streible de la Universidad de Nueva York, que asegura sin asomo de duda que se trata de la primera película antiyanqui del mundo. Paradojas del destino.