12/2/15

Cantet: "A los cubanos les han traicionado y se han traicionado"

Informe especial
Yo Soy del Punto Cubano

 Desde una azotea de La Habana se puede radiografiar la Cuba actual, emprender un viaje de la memoria hacia el origen del sueño traicionado y hacer balance de unas vidas desencantadas

 
Laurent Cantet, cineasta francés./elcultural.es
 Es lo que hace el prestigioso cineasta galo Laurent Cantet en Regreso a Ítaca, su último filme tras haber obtenido la Palma de Oro en Cannes (La clase) y viajado a Canadá (Foxfire). Desde la necesidad de mostrarnos "la ira generacional" de quienes alimentaron la utopía, entre el exilio y la resignación, el cineasta cuenta a El Cultural las claves de la película.
Nadie lo diría, pero ha sido Laurent Cantet (Melle, 1961), un cineasta galo -poseedor de una Palma de Oro de Cannes por La clase-, el primero en mostrarnos con verdad y emoción el estado de ánimo de la Cuba actual y sus transformaciones respecto al pasado. Lo ha hecho con la indispensable ayuda del novelista cubano Leonardo Padura (La Habana, 1955), que escribió el guion de Regreso a Ítaca, y que él mismo define como “una especie de resumen de expectativas, esperanzas, frustraciones, sueños y heridas de una generación muy especial”. Se refiere a los cubanos que crecieron en la revolución, en el nuevo contexto político y social del país y que, al llegar los noventa, con todas sus crisis y carencias, “vio tronchadas muchas de sus vías de realización personal y colectiva y debió enfrascarse en un dramático combate cotidiano por la supervivencia”. La historia reciente de Cuba, en definitiva.

El filme, rodado en La Habana el año pasado, llegará a las pantallas españolas en abril, y al tiempo que se ofrece como radiografía social de la isla, actúa como catarsis de una generación que hace balance de sus vidas con resignación, ira y desencanto. “Todos los personajes tienen la impresión de que les han robado su vida e incluso de que ellos mismos han contribuido a ese robo”, explica a El Cultural. “Les han traicionado y se han traicionado. Es una situación difícil. En los años setenta tenían la sensación de enfrentarse al mundo, de construir una especie de utopía que podía funcionar, pero ahora sólo les queda la ironía, la desilusión, la rabia”.

En una azotea de La Habana

Regreso a Ítaca plantea una situación familiar para muchos cubanos exiliados. Cuando el escritor Amadeo (Néstor Jiménez) retorna a La Habana, tras 16 años de exilio en España, se reúne con cuatro amigos de juventud en una azotea de la ciudad. Amigos interpretados por prodigiosos actores cubanos: Jorge Perugorría, Isabel Santos y Fernando Hechevarría, a quienes se suma el debutante Pedro Julio Díaz Ferrán. Mientras anochece y hasta el amanecer, hablan de sus recuerdos, de la fe que tenían en el futuro, los dramas del exilio, la lucha por la supervivencia económica y los desenmascaramientos ideológicos... es decir, de todas esas derrotas espirituales que forman el ADN de la experiencia colectiva de una nación, y unos individuos que ha vivido durante décadas bajo el régimen castrista, y que ahora empieza a recuperar el tiempo perdido.

Y cabe preguntarse, ¿qué mueve a un prestigioso cineasta francés, generalmente interesado en filmar relatos sociales de su país, a hacer una película en y sobra la Cuba actual? Cuenta Cantet que el interés surge de su “propia experiencia de primera mano en Cuba”, país que ha “llegado a conocer bien”, y también de una aventura creativa. Hace unos años, participó en el largometaje colectivo 7 días en La Habana, una colección de siete cortometrajes rodados por sendos cineastas (entre ellos Julio Médem), y Padura se encargaba de supervisar los guiones. A partir de esa colaboración, surgió la necesidad de realizar un largometraje basado en su libro La novela de mi vida. “Viajé a Cuba para que trabajáramos juntos en el corto -explica Cantet-. Cada noche escribía varias páginas y me las entregaba por la mañana. Me di cuenta de que debía ser un largo, así que cuando acabé Foxfire, mi anterior película, nos pusimos manos a la obra. Padura estuvo unos diez días en París, periodo en el que la película empezó a tomar cuerpo. Regresó a Cuba y escribió una primera versión. Trabajamos a distancia hasta conseguir un guion correcto”.

Una película, en definitiva, que pone el foco en los dramas personales para alumbrar el drama colectivo, y que se sustenta en un dispositivo casi teatral -un recital de intepretaciones y diálogos de gran naturalismo- que no oculta su vertiente pedagógica: “Es completamente deliberado -sostiene el cineasta francés-. Nos parecía importante contar la historia, porque poca gente conoce realmente la historia cubana. Yo mismo tengo la impresión de no haberme enterado muy bien de la época del “periodo especial”, qué era eso exactamente. No ignoraba que existía un bloqueo, imaginaba las consecuencias, pero no sabía más. Por eso he querido que las cosas quedaran muy claras, lo que a veces nos obligaba a que los diálogos fueran más explicativos que en una conversación “real” entre cubanos. Pero creo que dicha pedagogía en ningún momento resta emoción a la película. Nos hemos esforzado para que los distintos niveles de lectura, la historia cubana, la historia universal y las historias personales, coexistan y se nutran mutuamente”.

-¿Ha tenido algún tipo de dificultad con las autoridades cubanas?
-Creo que Regreso a Ítaca no podría haberse hecho hace cinco años, por ejemplo. No existía por parte del régimen la flexibilidad que hay ahora, y que me consta que es cada vez mayor. La película se rodó en el momento en que fue posible hacerlo. Ya no se vivía en el “periodo especial” y había una mayor libertad de palabra y de pensamiento. Obtuvimos todas las autorizaciones oficiales en base a un guion que no fue necesario edulcorar. Nos dieron total libertad para filmar lo que habíamos escrito, sin cambiar una coma. Incluso trabajaron con nosotros algunos técnicos del ICAIC [el ramo ministerial del Cine].

Metáfora del ‘aperturismo'

Jorge Perugorría en un momento de Regreso a Ítaca
El “encierro” de los personjes en una azotea en el centro de la ciudad, desde la que puede contemplarse el Malecón, los techos de los edificios y las calles, así como la actividad de la capital cubana, surge como una inevitable metáfora sobre el ‘aperturismo' que experimenta el país. “Esta apertura coincide con la necesidad que sienten los cubanos de contar su historia. Desde el momento en que empezamos a hablar de la película, los actores se empeñaron en que existiera. Para ellos era importante que se produjera esa catarsis, que por fin se pudieran decir ciertas cosas y que el cine las reflejara y repercutiera en ellas”.


La película también se abre a la ciudad: al rumor de un partido de béisbol, la matanza de un cerdo, una pelea conyugal... “Puede hablarse de apertura, incluso de victoria. Hay una escena crucial en el filme que es la confesión de Amadeo. Se quedó totalmente abatido. No quise hacerme cargo de una escena tan depresiva, en la que se mostraba a toda una generación carente de recursos. Su relato debía comunicar a los demás la fuerza de ver el mundo con una determinación que no habían expresado con anterioridad”. La determinación, suponemos, del hombre libre.

3/2/15

¡Qué viva la música! en cine: un collage incoherente de sexo, drogas y violencia

Rosario, la hermana de Andrés Caicedo, cuenta lo que vio en el estreno de la película en el Sundance Film Festival

 
Afiche promocional de ¡Qué viva la música! Andrés Caicedo,   autor colombiano del texto literario./las2orillas.co
“Ante la oscuridad de la sala, el espectador
se halla tan indefenso como en la silla del dentista.”
Andrés Caicedo, Ojo al cine.
“El descubrimiento del cine ha sido lo más importante
de esta pobre vida. Eso y el descubrimiento del miedo”.
Andrés Caicedo, Ojo al cine.
“El  crítico es la única fuente independiente
de información. Todo lo demás es propaganda”.
Pauline Kael
El 26 de Enero de este año asistí al estreno mundial de la película ¡Que viva la música!, dirigida por el director Carlos Moreno e “inspirada”, como los afiches promocionales lo indican, en la clásica novela del escritor Andrés Caicedo.
Como algunos lectores que me conocen se podrán imaginar, Tenía una profunda curiosidad por ver la película. Este interés no se debía solamente al hecho de ser  la hermana del autor del libro. Primordialmente, se debió a mi profunda pasión por la buena literatura y por el buen cine. Y claro está, mi curiosidad se hizo aun mayor al leer y escuchar  las múltiples entrevistas y declaraciones del director Moreno explicando sus puntos de vista con respecto al poder llevar una obra de tal magnitud a la pantalla. Puntos de vista, debo yo afirmar, bastante sorprendentes. Para mencionar unos pocos—son numerosos –, aquí les ofrezco a los lectores los que más hicieron despertar mi curiosidad:
—El director Moreno en una entrevista conducida por el diario El Pais de Cali, el 18 de Junio del 2013, expresó  que su propósito  no era el de adaptar la novela al cine sino el de desadaptarla.  En sus propias palabras: …”más que una adaptación, es una desadaptación de la obra original”. Vaya, me dije yo…claras sus intenciones.
—En otro ejemplo, ahora nos encontramos al director Moreno paseándose por las calles de Nueva York, siendo entrevistado en video por “Cartel Urbano” en Octubre del 2013…allí, hablando también de la adaptación (¿o desadaptación?) de la novela al cine, Moreno informa a la entrevistadora: “nosotros buscamos ser algo irrespetuosos, porque creo que es la mejor forma de honrarla, porque la obra es irrespetuosa en su concepto. “ Vaya, vaya, me dije yo de nuevo, acrecentando mi curiosidad. Interesante  esta manera de honrar: irrespetando… Ya veré con qué nos encontramos, me dije para mis adentros.
Lo que si comprobé después de sentarme por 100 largos minutos a ver la película, fue que el director cumplió sus predicciones al pie de la letra. Porque la película “inspirada” en ¡Que viva la música! es en sí una completa desadaptación de la corta y  brillante novela que Andrés Caicedo escribió. Para muchos lectores apasionados de su obra, me temo, la película será un desencanto, y para los que no han leído la novela o no saben nada de Andrés Caicedo, a lo mejor les guste o a lo mejor no. Como diría mi abuela, entre gustos, no hay disgustos. Pero para mí, amante de su obra y admiradora de su extraordinario conocimiento cinematográfico, fue una gran tristeza ver la combinación de la desadaptación de su novela a la pantalla. AL CINE con letras mayúsculas. EL arte sobre el cual Andrés Caicedo  escribió con una velocidad que rayaba con el delirio. “Lo que su autor más cultivó: la escritura por, para, desde, en y frente al cine.” (Palabras de Sandro Romero Rey y Luis Ospina en el Prólogo del libro Ojo al cine.) Porque no podemos olvidarnos, ni por un instante, que Andrés Caicedo, escribió sobre cine desde los quince años hasta literalmente el día en que se quitó la vida. Bastante frustrante, lo confieso, el ver este malogrado esfuerzo de inspiración.
Debo reconocer que la fotografía de la película está muy bien lograda  y que el actor que protagoniza al Rubén de la novela captó muy bien la naturaleza del personaje. Pero un buen actor y una bella  fotografía no hacen una buena película. Se necesita muchísimo más. Se necesita una narrativa que unifique todos los elementos que constituyen las distintas partes esenciales de un film. Se necesita que la magia visual y la buena actuación nos conquisten completamente hasta el punto de querer adentrarnos en la pantalla.
Paulina Dávila, en su primer largometraje, simple y llanamente, de acuerdo al análisis de la autora, no sabe actuar; es la Siempreviva.

Empecemos pues, por el principio, como en los buenos relatos. Empecemos por la heroína de la novela, la que le concede la voz, la fuerza, la extraordinaria integridad y coherencia desde la primera hasta la última página. ¿Recuerdan ustedes, queridos lectores, a María del Carmen Huerta, esa fuerza de la naturaleza que nos explica su mundo interior con una bella escogencia de palabras y con tal claridad que el lector entiende la razón existencial de su inevitable y escogida destrucción? ¿María del Carmen, la joven que nos da consejos de cómo sobrevivir una cultura conformista y plagada de censura? ¿La heroína que un lector norteamericano me recordaba hace poco cómo, al leer el libro, ella le hacía pensar en los personajes de las tragedias griegas; esos hombres y mujeres que nos capturan totalmente debido a su belleza interior y al total convencimiento de que ellos no pueden hacer otra cosa que ser completamente fieles a su verdad, no importa lo que esta verdad les depare como destino? Sí, esa María del Carmen Huerta, la María del Carmen del libro. Pues siento decirles, que Paulina Dávila, la actriz/modelo que la personifica,  en mi opinión, no pudo en ningún momento captar la energía interna y filosófica de  nuestra heroina. Si, la señorita Dávila es rubia y muy bonita. Ay, pero nada tiene que ver con nuestra “rubia, rubísima.” Y cuando la escogencia del actor central es errada, pues las cosas se ponen bastante difíciles.
Pero ¿por qué la escogencia fue desastrosa? porque Paulina Dávila, en su primer largometraje, simple y llanamente, no sabe actuar. La señorita Dávila, la misma que hace unos pocos años se hizo pasar por la cantante Shakira y vivió para contar su experiencia en la revista Soho, con video incluido, pelos y señales. Sí, la Shakira de mentiras, la actriz de telenovelas y de videos musicales, honestamente no pudo entender a nuestra María del Carmen. Ni poquito. Esta espectadora que ahora escribe, viéndola en la pantalla por casi dos horas, recordó  la famosa frase de la escritora norteamericana Dorothy Parker cuando se refirió a la capacidad de actuación de una popular actriz norteamericana,  “She runs the gamut of human emotions from A to B” (“Ella recorre toda la gama de las emociones humanas de la letra A a la letra B”). Poca distancia a nivel de actuación. Y en la “inspirada” película esto es básicamente lo que le vemos hacer a la señorita Dávila en su papel de María del Carmen Huerta:
  • Paulina, mostrando su hermoso cuerpo y bella cara, se despierta
  • Paulina, mostrando su hermoso cuerpo, se toca continuamente su cabellera, rubia por supuesto
  • -Paulina tiene relaciones sexuales con jóvenes de ambos sexos y distintas razas.
  • Paulina camina y camina y camina.
  • Paulina se sonríe—siempre siempre, no importa cuántos muertos y cuántas drogas y con cuántos se acueste. Siempre la misma calidad de la sonrisa.
  • Paulina usa drogas de todo tipo, sonriéndose.
  • Paulina abre sus hermosos ojos un poquito más, cuando algo intenso va a suceder. Lo intenso puede ser desde asesinatos hasta orgias, pasando por encuentro de cadáveres y otras sorpresitas. (Después de todo, está inspirada en QVLM).
  • Paulina, exhibiendo su bello cuerpo y hermosa cara, trata de bailar.
  • Ah, y la voz de Paulina, la voz con el tono monótono y carente de emoción de niña colegiala declamando párrafos enteros de un libro mandado a memorizar: Nos repiten parte de las palabras escritas por Andrés Caicedo, el  extraordinario manifiesto de vida de María del Carmen Huerta. Poca vida en la lectura de ese manifiesto. Poquísima.
¿Van viendo, estimados lectores, a lo que me refiero cuando hablo del poquísimo rango de emociones? ¿Dónde estás, María del Carmen, cuando más te necesitamos?
Y señores y señoras, jóvenes y jovencitas, esta película que yo vi en Sundance, comandada por la María del Carmen de Mentiras (con la directa responsabilidad creativa de su director) es, en síntesis, un collage fragmentado e incoherente cuya base reúne las fórmulas infalibles: sexo de todo tipo, drogas y violencia. Claro está,  en el sexo deberán aparecer bellísimas mujeres. Y si se le añade un baile frenético, donde los cuerpos semidesnudos saltan, aún mejor. Una fórmula que rara vez falla. Y sobre esos superficiales soportes se sustenta la película. Como si ¡Que viva la música! fuese tan solo una historia de erotómanos y bailarines. Así sentí la película: incoherente, con una narrativa sin unidad de ninguna clase. Y ni hablar de los otros personajes. De lo que la película inspirada en QVLM hizo de Ricardito el miserable, de Mariángela, de Leopoldo Brook, sólo por nombrar unos pocos. El lector del libro tendrá dificultades en reconocerlos…ni reconocerá las casas ni de dónde vienen ni para dónde van.  Las secuencias se confunden y la historia se pierde. Pero es que en la ‘inspirada” película la historia no cuenta. ¿Para qué,  cuando todo el mundo está pasando tan sabroso?

¿Y en cuanto a la época en la que está “reconstruida” la historia? Queridos lectores: esa es la pregunta del millón. ¿La década del 70? Tal vez ( discos, equipos de sonido de la época, costos monetarios, carros…) Pero ¿qué pasa con la aparición de instrumentos electrónicos del siglo 21, y con la mención del Euro como moneda, y la decoración de las múltiples casas donde la María del Carmen de Mentiras pasa sus días? Todo nos remite, al parecer, al año 2007, por lo menos…¿Y una Cali con la avenida del Rio ya ampliada completamente? ¿Y el vestuario de siglo 21 en su mayoría, o de finales de siglo 20, para confundir más al espectador? ¿La inspirada película nos lleva en una máquina del tiempo veloz! Uno se confunde  UN POCO. Pero el gran problema es que uno SE ABURRE. Eso siempre sucede cuando un libro o una película o una obra de arte no cuentan bien el cuento: EL ESPECTADOR SE ABURRE. Mirada al reloj, deseo de salir a dar una vuelta a la manzana para sentir el aire fresco.
Y ni hablar de la MÚSICA. Las 96 canciones, mencionadas, vividas y bailadas y cantadas de la novela original. La MÚSICA de una novela que por algo se llamó ¡QUE VIVA LA MÚSICA!… Rolling Stones (!) Richie y Bobby (!!) y todos los demás. Las letras incomprensibles por su raíz africana. Las que nuestra heroína se sabía de memoria y que muchos lectores del libro se aprendieron también. Pues poquísima de la música citada en la novela aparece en esta “inspirada” película. (No menciono las canciones originales que la película tiene, para que al menos haya alguna agradable sorpresa entre los curiosos que vayan a verla). Aunque poco fue el deseo de mover aunque fuera los pies en la butaca oyendo las notas celestiales de Bobby y Richie. Porque la música de QVLM, the movie,  no es la música de QVLM la novela. Poco, poquísimo de la película nos muestra el alma de su autor y la perversa energía de  sus personajes. Poquísimo.
¡Ay. Y el final! Sí, queridos lectores, el final. Y estoy hablando aquí de la novela. Que ustedes se sorprendan con el final de QVLM, the movie… Así debe ser con toda película. Pero se recuerdan ustedes, queridos lectores de este texto (los que se han leído la novela) se recuerdan quienes han leído el texto a María del Carmen terminando de escribir su manifiesto filosófico, corriendo hacia su escogida muerte  y diciendo: ”Ahora me voy, dejando un reguero de tinta sobre este manuscrito. Hay fuego en el 23.”  Queridos lectores, una advertencia: No les cuento el final de la inspirada película, pero si se pudieran meter a la pantalla, les digo que ni un fosforito irían ustedes a encontrar. Ni uno. Sólo pregunto: ¿cambiaría usted “En un lugar de La Mancha…” o  “…porque los pueblos condenados a cien años de soledad…”, en aras de una “desadaptación” cinematográfica, de una obra que ya se ha comprobado de sobra que ha sido masivamente aceptada como una obra maestra?
Asi que estando en Sundance, en lo alto de las imponentes montañas rocosas– en un pueblito que antes de convertirse en el centro de reuniones de personas interesadas por el cine, antes de que la gente linda se paseara por la calle principal seguida por fotógrafos y fans– era un simple pueblo minero del lejano oeste, uno de esos pueblitos que salían en los westerns que tanto le gustaban a Andrés. Después de ver QVLM, the movie y hacerle mis preguntas y comentarios al director, salí a la calle y me acordé, claro está, de Andrés, llegando caluroso a la casa después de ver cine. Ésta era siempre mi pregunta: ¿Qué tal la película? ¿Bueno verla? “Rosarito”, contestaba él, “recibí hoy 400 golpes de buen cine” (en homenaje a su amado Truffaut) o, “Rosarito, recibi, 400 golpes de mal cine”…Pues, ese 26 de Enero, en Park City, Utah, en el lejano oeste norteamericano, no solo recibí 400 golpes de mal cine, sino que así, mágicamente, se me apareció la voz sabia de Virginia Woolf repitiendo una de sus hermosas frases sobre los esfuerzos del narrador literario al tratar de crear un personaje:
“SON MUY POCOS LOS QUE CAPTURAN AL  FANTASMA”.
Totalmente de acuerdo, bella, trágica Virginia. Entre el libro QVLM y la película inspirada en la novela, me atrevo a decir que yo sé bien dónde vive nuestra María del Carmen, la joven que se dejó capturar sin esfuerzo alguno. Bien sabía que el captor la haría universalmente eterna.

Al centro, Andrés Caicedo, a la izquierda Eduardo Carvajal, y en el extremo derecho, Luis Ospina.

17/1/15

¿Cuáles eran las películas favoritas de García Márquez?

El Festival Internacional de Cine de Cartagena presentará las películas que marcaron la vida y obra de Gabriel García Márquez


 Gabriel García Márquez."El cine y yo somos como un matrimonio mal llevado; no puedo vivir ni con él ni sin él "./fnpi.org
Junto al periodismo y la literatura, la otra gran pasión de Gabriel García Márquez fue el cine. Estudió cine en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, escribió varios guiones y críticas, fue el principal gestor de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños en Cuba e incluso participó como actor en algunos filmes. Todo esto sin contar las decenas de adaptaciones cinematográficas que se han hecho de sus obras literarias.
García Márquez también fue uno de los principales impulsores del Festival Internacional de Cine de Cartagena y asiduo espectador de sus proyecciones, por eso, el FICCI 55 le rinde homenaje con la retrospectiva “Gabo: Las películas de mi vida”, que incluye 10 filmes que lo marcaron entre 1948 y 1981. Estas películas influyeron en su obra narrativa, a partir de conceptos estéticos que aparecen citados en sus biografías, entrevistas, columnas y artículos periodísticos.
Toda la vida de Gabo estuvo marcada por el cine, como él mismo lo dijo en alguna ocasión: “El cine y yo somos como un matrimonio mal llevado, no puedo vivir con él ni si él”.
La muestra de las películas favoritas de Gabo que ha organizado el FICCI 55 la conforman:
-  El ladrón de bicicletas de Vittorio De Sica (Italia, 1948)
- Rashomon de Akira Kurosawa (Japón, 1950)
- 2001, Odisea del espacio de Stanley Kubrick (EE.UU., Reino Unido, 1968)
- El General de La Rovere de Roberto Rossellini (Italia, Francia, 1959)
- Manos peligrosas de Samuel Fuller (EE.UU., 1953)
- Una historia inmortal de Orson Welles (Francia, 1968)
- El hombre en la Torre Eiffel de Burgess Meredith (EE.UU., Francia, 1949)
- Jules et Jim de Francois Truffaut (Francia, 1962)
- Barbarroja de Akira Kurosawa (Japón, 1965)
- Jennie de William Dieterle (EE.UU., 1948)
El 55 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias tendrá lugar del 11 al 17 de marzo de 2015. Toda la programación de películas y demás actividades del Festival está disponible aquí.

12/1/15

Francesco Rosi, el azote de la mafia

 Fallece a los 92 años el director de filmes de denuncia como  El caso Mattei
 
Francesco Rosi, el año 2008, en la Berlinale./Barbara Sax/elperiodico.com
Hoy que están de moda teleseries como Boardwalk Empire, sobre el crimen organizado durante la Ley Seca, y Gomorra, adaptación al formato televisivo del libro de Roberto Saviano en torno a la camorra napolitana, echar la vista atrás y contemplar la obra del director Francesco Rosi es muy recomendable.
Rosi, fallecido en la madrugada del sábado en su domicilio romano, había nacido en 1922 en Nápoles, así que sabía de lo que hablaba cuando dedicó buena parte de su filmografía al crimen organizado en Italia. Cercano a las posturas del PCI, su obra estuvo marcada por el neorealismo.
En 1948 fue ayudante de Luchino Visconti en La terra trema, uno de los pilares de esta tendencia. Volvió a trabajar a sus órdenes en Bellisima y Senso, y fue también asistente de Michelangelo Antonioni en I vinti. De ellos heredó el acento realista, pero sus mejores dramas estuvieron ligados a la crónica mafiosa.
Su tercer largometraje, Salvatore Giuliano (1962), sobre el bandolero independentista siciliano del mismo nombre, marcó a conciencia su trayectoria, pero fue el siguiente, Las manos sobre la ciudad (1963), en torno a la corrupción de los negocios inmobiliarios en Nápoles, la cinta que le dio prestigio definitivo.

Cine denuncia

Tras un paréntesis español con El momento de la verdad (1965), filme sobre un joven torero que contó con guion de Pere Portabella y Ricardo Muñoz Suay, y de un filme antibelicista, Hombres contra la guerra (1970), Rosi regresó al cine de denuncia, del que sería el máximo exponente durante toda la década de los 70: El caso Mattei (1972), crónica de la muerte de un conocido empresario, recompensada con la Palma de Oro en Cannes; Lucky Luciano (1973), retrato muy en la línea del PCI del famoso gánster italoamericano, y Excelentísimos cadáveres (1975), centrada en el asesinato de diversos magistrados italianos.
Gian Maria Volonté y Rod Steiger serían fieles compañeros en estas obras de denuncia adscritas plenamente a su tiempo. No le fueron tan bien las cosas con posteriores producciones internacionales como Cristo se paró en Eboli (1979), según la obra de Carlo Levi, y Crónica de una muerte anunciada (1987), imposible adaptación del libro de García Márquez. Tras un espureo regreso al cine mafioso -Dimenticare Palermo (1990)-, cerró su filmografía volviendo a la literatura, en este caso con La tregua de Primo Levi (1997), reconstrucción de la odisea de unos supervivientes italianos de Auschwitz.

Muere a los 83 años la actriz Anita Ekberg, icono erótico de Fellini

 Protagonizó la célebre escena en  La dolce vita, del baño en la Fontana de Trevi
Fotograma de  La dolce vita con Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en La Fontana de Trevi. /elpais.com

Ante la noticia de la muerte de Anita Ekberg, ocurrida en una clínica a 30 kilómetros al sur de Roma, a los 83 años, ha sido inevitable que todos recordemos la escena de La dolce vita de Fellini en la que se bañaba en la Fontana de Trevi invitando a Marcello Mastroianni a que se uniera a ella. Con sus hombros y espalda desnudos y un vaporoso vestido negro, se convirtió en la imagen del erotismo y la libertad sexual y no sólo en la Italia de 1959. Dos años más tarde Fellini volvería a lucir su espléndido busto y no menos hermosas piernas en Las tentaciones del doctor Antonio, fragmento de la película Bocaccio 70, en la que el reprimido Peppino de Filippo enloquecía de amor ante una provocadora imagen de la actriz, "con todos sus atributos maternos expuestos al sol, las piernas desnudas, enormes, y en su rostro una expresión salvaje", que habían colocado frente a su casa. Jerry Lewis también se había vuelto Loco por Anita (1956) en la película del mismo nombre. La Ekberg fascinaba a todos.
Desde muy joven llamó la atención por su físico. Fue Miss Suecia en 1950, donde había nacido 19 años atrás. Gracias a ese premio y por haber sido candidata al de Miss Universo viajó a Estados Unidos, donde fue rápidamente contratada por Howard Hughes, multimillonario conocido también por su afición a las estrellas de cine que en varias ocasiones él mismo ayudó a formar. Martin Scorsese recreó parte de su vida en El aviador, en 2004. Así hizo Howard Hughes también con la Ekberg aconsejándole operaciones que mejoraran su aspecto u obligándole a clases de distintas especialidades, aunque las de arte dramático no fueron nunca del agrado de la joven.
Tras intervenir en algunas películas de poca monta o en cometidos secundarios – Abbot y Costello van a Marte, La espada de Damasco, Callejón sangriento, Guerra y paz… –Anita Ekberg (nacida Kerstin Anita Marianne Ekberg) fue carne frecuente en las portadas de las revistas. Su popularidad no crecía tanto por sus dotes para la interpretación, siempre dudosas aunque en ocasiones estuviesen salpicadas por un notable sentido del humor, sino por su incuestionable belleza y la ligereza en su comportamiento sexual que sorprendía en sociedades timoratas.
Recibió un Globo de Oro como estrella emergente en 1956, año en que consiguió su primer papel protagonista en Regreso de la eternidad, junto a Robert Ryan. Pero no fue suficiente para convertirla en actriz, carrera en la que seguía dando tumbos… hasta que en su camino se cruzó Federico Fellini con La dolce vita. El éxito internacional de esta película la confirmó como sex symbol y aunque fue desde entonces solicitada por numerosos cineastas, su trabajo se centró casi exclusivamente en el cine italiano: El gran amante, Los mongoles, Los tres etcéteras del coronel, La esfinge de cristal…
Desgraciadamente no volvió a intervenir en grandes películas al margen de las de Fellini –Entrevista (1987), en la que hacía de sí misma, fue la última de ellas–. Su gloria se fue apagando con el tiempo pero el recuerdo de su baño nocturno en La dolce vita se mantiene vivo en nuestra memoria y en la historia del cine.

8/12/14

Ocho películas literarias para el 2015

Se acerca el cambio de año, se aproximan también los lanzamientos. Los autores más populares sacarán sus novelas y los cines se llenarán de estrenos. Hay que apresurarse a leer para llegar con los deberes hechos: estas son algunas de las películas literarias para 2015, que se basarán en algunos libros bastante populares

Paddington

 

En Reino Unido, el país del que es originaria, se estrenó a finales de noviembre, pero a España no llegará hasta el día de Reyes, así que entra ya dentro de la lista de películas literarias para 2015. La película no es de animación, está protagonizada por el padre de Downton Abbey y adapta los populares libros infantiles protagonizados por el osito Paddington.

50 sombras de Grey

 

Lleva siendo una de las películas literarias de los últimos tiempos porque todo el mundo ha estado hablando todo el tiempo de ella (traducción: son unos genios del marketing). Posiblemente ya no queda mucho que contar sobre el libro y la adaptación, aunque se estrenará en febrero de 2015 y no creemos que vaya a ser de esas pelis que compiten por los Oscar.

Cenicienta

Una versión más gore del cuento de Charles Perrault, al menos que la película Disney de siempre: en cines en mayo.

Far from the Madding Crowd

¿Peli literaria basada en libro del XIX? Somos fans. En 2015 quizás se ponga de moda Thomas Hardy, lo que siempre viene bien. En julio se estrenará en España Far from the Madding Crowd, Lejos del mundanal ruido, basada en la primera obra del escritor y muy exitosa. Publicada en 1874, sigue la historia de Gabriel Oak, un pastor de ovejas que se enamora de Bathsheba Everdene, una joven vanidosa que no se quiere casar con él. Luego cambian sus fortunas, aparecen dramones amorosos y todo se vuelve lo trágico y lioso que esperamos de una historia como esta.

Orgullo y prejuicio y zombies

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No sabemos la fecha del estreno, aunque será en 2015. Tampoco hay más que una foto que adelantó EW, pero seguramente será la película literaria más extraña del año (al menos si pensamos en películas austenianas). Las hermanas Bennet no solo tienen que encontrar un marido para tener a su madre contenta, también tienen que luchar con una plaga de zombies.

Macbeth

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Tampoco hay trailer ni mucha más información (aunque en IMdB se puede ver que llegará a los cines de Alemania en enero, así que se puede más o menos imaginar cuándo lo hará al resto de Europa, y tenemos una foto vía Mashable) sobre esta versión de Macbeth. La protagonizan Michael Fassbender y Marion Cotillard.

Suite française


Está prevista para 2015, aunque tampoco hay muchas fechas para ella, aunque sí un trailer. La película adapta la novela póstuma e inacabada de Irene Nemirovsky, una historia muy poderosa y compleja (y todo parece indicar que se quedan únicamente con la segunda parte del libro y no con la primera) que no parece muy fácil de llevar a la pantalla. La novela es un retrato de los días que siguieron a la invasión de Francia por parte de Alemania durante la II Guerra Mundial.

Testamento de juventud

Basada en las memorias de la escritora Vera Brittain sobre la I Guerra Mundial, cuando fue enfermera (y protagonizada por Jon Snow de Juego de Tronos, Kit Harrington, lo que siempre hace que despierte más interés en general), Testamento de juventud se estrena en Reino Unido en enero, aunque no tiene fecha para llegar a España.
Fuentes:libropatas.com, youtube.com

29/11/14

¡Adiós a nuestro ‘Chekespeare’!

  La leyenda urbana dice que se bautizó Chespirito con el sueño de ser tan grande como Shakespeare

El Chapulín Colorado, uno de los personajes icónicos de Roberto Gómez Bolaños,  Chespirito. /semana.com

 No es un chiste. Al contrario, cuando le preguntaban si de verdad era cierto, él excepcionalmente fruncía el ceño y respondía que era en serio: “Tengo el sueño de ser tan grande como William Shakespeare”. Con semejante propósito empezó en los escenarios. Si el inglés fue un dramaturgo, poeta, actor pues él también empezó a escribir, a declamar y a interpretar. Ser o no ser, esa era su cuestión. Y fue porque empezó a mirar hacia Latinoamérica, su continente colorido con expresiones llenas de sabor y de personajes cargados de inocencia: 'Chespirito', el 'Chavo del Ocho'… Captó la atención de todos por su tremenda sencillez en los diálogos y por la fuerza natural de sus personajes. Y creó un espejo divertido de la televisión que colonizaba desde Estados Unidos. Si allá tienen a 'Superman' entonces hay que buscar alter ego aquí. Así le dio vida a 'El Chapulín Colorado'. Y todos los niños empezaron a decir: “No contaban con mi astucia”. Entonces el comediante y escritor mexicano Roberto Gómez Bolaño atravesó las fronteras y se convirtió en pionero de la televisión en México. Con su talento ayudó a impulsar el imperio de Televisa. De 1972 a 1995, 'Chespirito' atrapó la atención de varias generaciones en ambos lados del Atlántico, con un solitario niño de vecindad que se escondía en un barril y con el primer superhéroe mexicano con su potente 'chipote chillón' y sus pastillas de ‘chiquitolina’. Entonces llegó al prime time. Se robó el corazón de todos los pequeños. Pero también de los grandes. Y entonces se volvió común que en los hogares todas las familias se sentarán a ver en la pantalla chica sus creaciones. Hasta cuatro generaciones lo disfrutaban con alegría. ¿Por qué? Porque como los grandes supo que para transcender hay que comunicar con sencillez. Eran otros tiempos. Eran la prehistoria de la pantalla chica, mucho antes de HBO y de Neflix. Y, sin embargo, hoy cuando ha muerto a los 85 años en su residencia en Cancún, Quintana Roo, millones sienten que cumplió su objetivo. Aquí, en este continente, al menos es más popular que Shakespeare.

 Los momentos estelares de Chespirito

 El comediante marcó la cultura popular de América Latina con sus famosos personajes

El famoso comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños, fallecido este viernes, se hizo rápidamente popular con El Chavo del 8. Ese niño que vivía en un barril en una vecindad de México D. F. lo llevó a los televisores de toda Latinoamérica, pero no fue su única creación. Estos son sus personajes más populares y las frases que los hicieron famosos.

 El Chapulín Colorado

El antihéroe mexicano es un hombre en mallas rojas con antenas de saltamontes y un martillo de plástico. El Chapulín Colorado aparecía de los sitios menos esperados cuando alguno de los personajes pronunciaba la frase: "Y ahora, ¿quién podrá defenderme?".



Aunque enfrentaba a los villanos de una forma torpe, el peculiar héroe hacía una distinción entre el bien y el mal. Cada vez que una "brillante" idea se le ocurría pronunciaba frente a los espectadores: "¡Síganme los buenos!".

El Chavo del 8

Este es el personaje más conocido de Roberto Gómez Bolaños en América Latina. Un niño que vive en un barril de madera en una vecindad al que todos llaman el Chavo pero de quien nunca se conoce ni su nombre, ni su origen. Legendarios son sus diálogos con Kiko, uno de los habitantes del barrio, con quien tiene una relación de complicidad. Una de sus frases más resonantes era su "eso, eso, eso", cuando por fin lograba entender algo, que decía selañando con el dedo índice en señal de aprobación.





Entre las peripecias del Chavo era común el regaño de algún adulto al niño. Una escena que siempre terminaba en el peculiar llanto del personaje: "Pipipipipi".

Chaparrón bonaparte

Un pequeño dramaturgo frustrado con su fornido compañero Lucas siempre intentando demostrar que no están locos... haciendo locuras. La marca de este par es ser excesivamente educados: “Gracias, muchas gracias”, a lo que da como respuesta segura “No hay de queso, nomás de papa”. Aunque a Chaparrón Bonaparte en todos los episodios le da un ataque conocido como “la chripiorca”, donde el personaje no puede dejar de levantar la pierna en repetidas ocasiones hasta que alguien lo golpea.



Doctor Chapatín

La práctica de este médico de dudosa reputación es el tema de todos sus episodios. Un doctor mayor que siempre lleva una misteriosa bolsa de papel en la mano y que siempre tiene diagnósticos imposibles para sus pacientes. "¿Está insinuando usted que soy viejo?", decía cuando alguien dudaba de su autoridad. Y sujetando su bolsa de papel de cara a la cámara mencionaba: "Con solo pensarlo, ya me dio cosa".


Chompiras y Botija

Una pareja de ladrones decide dejar de robar y conseguir un trabajo honrado. Los enredos de este par terminaban con una afirmación tan compleja como: "Para qué te digo que no, si sí".


 
fuente:elpais.com, youtube.com