31/8/12

La Lectora

No sé cuántos muertos hay en la hora y cincuenta minutos que dura este desafortunado filme, de todas formas salí de la sala de proyección con la sensación de haber perdido mi tiempo y mi dinero, en un proyecto cinematográfico que no pudo madurar; como si el director sólo buscase fama y dinero de la noche a la mañana
La lectora está basada en la novela homónima de Sergio Álvarez. foto.fuente:elespectador.com/blogs
La Lectora, cuyo título está inspirado en un hermoso cuadro de Fragonard, pintor francés del siglo XVIII, es la película de Riccardo Gabrielli, protagonizada por Diego Cadavid, Carolina Gómez y Carolina Guerra, es sólo un intento más de hacer buen cine, en un país que le rinde culto a las telenovelas baratas y más recientemente a todo lo que tenga que ver con la violencia, sobre todo si esta tiene origen en el narcotráfico. La Lectora tiene errores tan elementales, como lo es el grito de “Diego” por parte de uno de los hijos del “Patrón” al comienzo de la película; para ser más exacta cuando están siendo perseguidos en el taxi, el cual es conducido por el personaje que Diego Cadavid representa, o la sonrisa de las prostitutas al final de la película, cuando una de ellas no puede evitar mirar de frente a la cámara. Pero también está la sobreactuación de Luis Eduardo Arango en el momento en que su personaje, llamado El Patrón, sabe que sus hijos han sido asesinados. Otro error, al menos para mí, es el personaje llamado El Alemán, interpretado por un actor francés, cuyo problema es precisamente su acento, que en nada se parece al acento de un alemán cuando habla español.
Es una lástima que en un país asolado por una violencia endémica, los directores de cine y televisión no sean capaces de encontrar temas diferentes que podrían ayudar a cambiar a una parte de la sociedad colombiana, por no llamarla más directamente una sociedad enferma, donde los valores y el trabajo honesto se están convirtiendo en algo obsoleto y ridículo. La película, imagino que Gabrielli quiso que fuese de acción, se sumerge en el asesinato, en la mentira, en el engaño, de principio a fin. No sé cuántos muertos hay en la hora y cincuenta minutos que dura este desafortunado filme, de todas formas salí de la sala de proyección con la sensación de haber perdido mi tiempo y mi dinero, en un proyecto cinematográfico que no pudo madurar; como si el director sólo buscase fama y dinero de la noche a la mañana. Tampoco sé si lo que buscaba era hacer El Padrino colombiano, pero si esa era su meta, se quedó sólo en un deseo abortado.

28/8/12

El Festival de San Sebastián premiará a Oliver Stone por su carrera

El cineasta presentará Salvajes en Zabaltegi-Perlas, acompañado de John Travolta y Benicio Del Toro

Oliver Stone recibirá un reconocimiento a su filmografia en el Festival de San Sebastían. foto.fuente:elpais.com

Tan idolatrado como denostado, Oliver Stone es, sin embargo, una de las grandes figuras del cine estadounidense actual. E imprescindibles. Si en el 50º aniversario del festival, el Zinemaldia premió con un Donostia especial a Francis Ford Coppola, y Luis Buñuel y Carlos Saura han recibido sendas Conchas honoríficas, en la próxima edición, la que empieza el viernes 21 de septiembre y significa el 60ª cumpleaños, será Stone quien obtenga un Donostia especial como tributo a su trayectoria. El cineasta además presentará su último trabajo, Salvajes (Savages).
Oliver Stone (Nueva York, 1946) se inició en el cine como guionista y ganó su primer oscar por el guion de El expreso de medianoche (1978) de Alan Parker, además de ser autor también de los guiones de títulos populares como Conan el bárbaro, de John Milius, o Scarface. El precio del poder, (1983), de Brian de Palma. Ahí empezó a demostrar su interés por los temas políticos estadounidenses, una constante en su carrera que engarza con su rotundidad con la cámara y su olfato construyendo tramas.
Debutó como director en 1981 con el thriller fantástico La mano, pero no sería hasta cinco años más tarde cuando definiría su estilo y sus intereses como director con el drama político Salvador (1986).
Justo después estrenó Platoon, un retrato de la guerra de Vietnam (el primer capítulo de su trilogía sobre este conflicto bélico) con el que obtuvo los oscar al Mejor Director y a la Mejor Película. En esa década enlazaría éxito tras exito: primero, con su visión del mundo de los grandes negocios en Wall Street (1987), regresó al trauma de Vietnam en Nacido el 4 de julio (1989), que le valió un segundo oscar al Mejor Director.
En sus siguientes películas Stone trazó un impactante retrato de la América moderna, tratando, entre otros, temas como la música en The Doors (1991), el asesinato de Kennedy en JFK: caso abierto (1991), la presidencia de Richard Nixon en Nixon (1995), la violencia en Asesinos natos (1994), la corrupción del deporte en Un domingo cualquiera, (1999), el atentado del 11-S en World Trade Center (2006) o la figura de George W. Bush en W. (2008). Además cerró su trilogía vietnamita con El cielo y la tierra (1993) y se marcó un estupendo thriller en Giro al infierno (1997). A su pasión por los documentales políticos pertenecen Comandante (2003), South of the border (2009) y Castro in winter (2012). Su penúltimo trabajo en ficción ha sido Wall Street 2: el dinero nunca duerme (2010).
Stone ha visitado el Festival de San Sebastián en cuatro ocasiones, con motivo de la presentación de Salvador, Natural Born Killers y World Trade Center en el Velódromo y de su documental Looking for Fidel (2004) en Zabaltegi Especiales.
La nueva película de Stone, Salvajes (Savages), es un thriller basado en el bestseller del mismo título de Don Winslow, y lo protagonizan John Travolta, Benicio Del Toro, Taylor Kitsch, Blake Lively, Aaron Taylor Johnson, Salma Hayek, Emile Hirsch y Demian Bichir. Salvajes se estrenará el 28 de septiembre en toda España. La proyección donostiarra tendrá lugar el 23 de septiembre en el Teatro Victoria Eugenia, con la presencia de Oliver Stone y los actores John Travolta y Benicio Del Toro.
La película cuenta la historia de dos emprendedores de Laguna Beach, Ben (Aaron Taylor Johnson), un budista pacífico y caritativo, y su mejor amigo Chon (Taylor Kitsch), ex miembro de las fuerzas especiales de la Marina estadounidense y ex mercenario. Han montado un lucrativo negocio casero: plantar y vender una de las mejores marías que jamás se ha obtenido. También comparten un amor único con Ophelia (Blake Lively). Llevan una vida idílica en este pueblecito del sur de California hasta que se instala un cartel mexicano de Baja California y exige que el trío se asocie con ellos. Pero la despiadada jefa del cartel (Salma Hayek) y su brutal matón Lado (Benicio Del Toro) no toman en cuenta la fuerza del vínculo que une a los tres amigos. Ben y Chon, con la ayuda que les proporciona a regañadientes un escurridizo y nada limpio agente de la DEA (John Travolta), deciden librar una guerra imposible contra el cartel. Así, empieza una serie de maniobras y estratagemas cada vez más salvajes en un enfrentamiento donde ambas partes se juegan mucho.

27/8/12

Los protagonistas del cine de Tim Burton reflejan su personalidad inadaptada

Tim Burton convierte a los personajes frikis de sus películas en los grandes protagonistas de su carrera cinematográfica. Muchos de ellos son un reflejo de la atípica personalidad del director

El director estadounidense ha encontrado en Johnny Depp el actor perfecto para encarnar a sus `outsiders´. La estrella de Hollywood ha trabajado en ocho ocasiones con el famoso cineasta. La última en `Sombras tenebrosas´. Foto: Warner.
Vincent. 1982. El protagonista, un niño extraño con una imaginación desbordante, es un reflejo de la solitaria infancia de Burton. Además, muestra su absoluta devoción por el actor Vincent Price. Foto: Disney.
Eduardomanosdetijera.1990. El protagonista, una particular versión del monstruo de Frankenstein, es un peculiar alter ego del director. Al igual que esta creación con manos afiladas, Burton también recibió el rechazo de sus vecinos. Foto: Fox.
Pesadilla antes de navidad. 1993. Basado en uno de sus poemas, Burton dio rienda suelta a su pasión por Dr. Seuss, su autor favorito de la infancia. Foto: Disney.
Ed Wood. 1994. La relación de amistad entre el peor director de la historia del cine y Bela Lugosi, que muestra el filme, guarda evidentes parecidos con la que mantuvo Burton con su adorado Vincent Price. Foto: Disney.
Big fish. 2004. La relación de amistad entre el peor director de la historia del cine y Bela Lugosi, que muestra el filme, guarda evidentes parecidos con la que mantuvo Burton con su adorado Vincent Price. Foto: Disney. fuente:aviondepapel.tv

El cineasta fue un niño y adolescente que encontraba en los dibujos de seres monstruosos y los filmes de terror un buen refugio frente a un mundo que no le comprendía. Ahora, un libro equipara la personalidad de Burton con los extraños héroes de su cine.
El libro Los inadaptados de Tim Burton, escrito por el periodista y guionista Javier Figuero, analiza a los protagonistas de las películas del director como una muestra del carácter extraño y retraído de su creador.
Así, este ensayo estudia la gran cantidad de personajes outsiders que existen en la carrera Burton, vinculándolos con las propias vivencias del cineasta.
El responsable de Sleepy Hollow considera a sus extraños protagonistas como “seres indefensos y manipulados cruelmente por la gente ‘normal’, según nos relata Figuero en su libro.
A la vez, muchos de aquellos que se han adaptado a las normas sociales son descritos como personas llenas de paranoias, trastornos ocultos y demencias disimuladas.
Figuero también se lanza a describirnos algunas peculiaridades del personaje típicamente burtoniano.
Normalmente, acostumbra a ser un hombre melancólico, depresivo, extravagante, soñador y atormentado, al que la sociedad no comprende. Suele vivir aislado de la realidad y, en la mayoría de los casos, es bastante pacífico.
Los protagonistas de las películas del director norteamericano, además, raramente experimentan una evolución que afecte a su carácter y muchos de ellos tienen una doble personalidad.
Los atípicos héroes de Burton son un reflejo de su carácter y vivencias. De esta manera, el extraño niño de Vincent mostraría en cierta manera el aislamiento de su infancia, mientras que Eduardo Manostijeras representaría sus años de adolescencia y la incomprensión que recibió de sus vecinos de Burbank.
En Ed Wood, la amistad y admiración entre el peor director de la historia del cine y el actor Bela Lugosi tendría muchas similitudes con la relación que Burton mantuvo con su adorado Vincent Price.
Por su parte, Big Fish, donde se abordaba la compleja relación entre el protagonista y su hijo, le permitió al cineasta superar la reciente muerte de su padre.
También en Pesadilla antes de Navidad, dirigida por Henry Selick y producida por Burton, el cineasta habría cumplido su deseo de abordar una película al estilo de las historias del Dr. Seuss, su autor infantil favorito.

24/8/12

Philip K. Dick: el hombre que soñaba dioses eléctricos

Murió sin un dólar hace treinta años antes del estreno millonario de Blade Runner. Hoy es el escritor que más nutre el imaginario de Hollywood. "El poder del mal es hacer que la realidad deje de existir", decía. Una crisis nerviosa en 1974 le hizo creer que habitaba en dos mundos paralelos
DE CULTO. Un paisaje de Blade Runner (1982), la película basada en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? un libro de Dick. foto.fuente: Revista Ñ.
Es uno de los grandes escritores del siglo XX y sin embargo es de los menos leídos por los grandes escritores. Philip K(indred) Dick (1928-1982) es un autor popular que escribió más de 120 relatos y 30 novelas y cuya influencia sigue creciendo de la mano de filmes basados en sus obras, como Blade Runner (Ridley Scott) o Minority report (Spielberg), Lin Wiseman estrena el 14 de septiembre el remake de Desafío total, Ridley Scott prepara una adaptación de El hombre del castillo y están en marcha las versiones de Ubik, Fluyan mis lágrimas, dijo el policía y El rey de los elfos. Beben de sus obras El show de Truman (inspirado claramente en Tiempo desarticulado), The Matrix, Abre los ojos, eXistenZ, El sexto día o El origen y escritores como Stanislaw Lem, Roberto Bolaño ("Dick era una especie de Kafka pasado por el ácido lisérgico y la rabia"), Rodrigo Fresán, Jonathan Lethem o Murakami se declararon fans de sus libros, mientras otros le imitan (Martin Amis con La flecha del tiempo tan similar a El mundo contra reloj).
La biografía del autor podría resumirse en que fue un pobre diablo, al que su fracaso como escritor que quería escribir como Kurt Vonnegut le llevó a ganarse la vida con relatos pulp de ciencia ficción y al que las drogas y una crisis de esquizofrenia paranoide (el 2 del 2 de 1974) le hizo creer que hablaba con Dios y que llevaba una doble vida en mundos paralelos, una como escritor de novelas fantasiosas en el siglo XX, asediado por la CIA, el FBI y Nixon, y otra como cristiano del siglo I en Judea. Pero, como decía Nabokov, lo importante en una novela o en una biografía, son los detalles.
La escritura acelerada, ansiosa y desordenada de Philip K. Dick trasciende su encasillamiento en la ciencia ficción, del mismo modo que Hammet o Chandler desbordaron la novela negra. La vida de Philip K. Dick, trazada por Emanuel Carrère en Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos, reúne los elementos propicios para congregar el fervor de mitómanos. Murió sin un dólar en 1982 con sólo 53 años, apenas unos meses antes del estreno millonario de Blade Runner, basada en¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. La construcción de la leyenda del autor se inicia con un nacimiento trágico. Su hermana melliza murió a los pocos días y sobre la lápida de la tumba se grabó su nombre junto al de su gemela fantasma, con la fecha de caducidad en blanco (1928-....) Culpó a su madre por haber dejado morir a su hermana por malnutrición y nunca le abandonó la mala conciencia de haber sobrevivido a su célula melliza.
Trasladado de Chicago a la California beat, el malditismo de Philip K. Dick se fue nutriendo después con su adicción a los alucinógenos y a las anfetaminas y a sus cada vez más frecuentes episodios esquizoides. En sus indigeribles diarios –The Exegesis– sostiene que un día de 1974, descansando en su casa, después de haber ido al dentista, y atormentado por el dolor, reclamó por teléfono analgésicos a la farmacia. Cuando abrió la puerta de la calle, la mensajera, que lucía un collar con el símbolo cristiano del pez, le disparó un rayo láser rosa que la transmitió conocimientos arcanos. Descubrió la anamnesis, la pérdida del olvido, y jura que en un parpadeo recordó que en realidad era un griego que vivía en el año 50 después de Cristo. El propio Philip K. Dick bromeaba con que sostener con demasiada obstinación la veracidad de sus visiones le hubiera conducido directamente al manicomio. Sus escritos se hicieron más ininteligibles; fracasado de nuevo en su enésimo matrimonio, su casa se vio poblada de yonquis, camellos de tres al cuarto y prostitutas baratas, y su mente fue invadida por visiones mesiánicas y religiosas. Atiborrado de sedantes y barbitúricos, e inútiles las curas de desintoxicación, soñaba que el universo le hablaba y que la radio le insultaba. Quedó atrapado en el mundo que había imaginado.
La escritura de Philip K. Dick no hubiera pasado ningún examen académico. Es obsesiva, deshilvanada, absorbente. Quiso ser un escritor mainstream (Confesiones de un artista de mierda), pero enamoró a lectores underground, como John Lennon, Timothy Leary o Robert Crumb, y al final fortaleció la creencia de que sólo la literatura popular merecía la pena. La divinidad -decía– se revela en lo humilde y sus mensajes son enviados por medio de anuncios televisivos, novelas baratas o acertijos en la prensa.
"Me gusta construir universos que se deshacen. Me gusta verlos desbaratarse y ver cómo los personajes en las novelas se adaptan a este problema". escribió Dick. No sólo creía que el mundo era teatro.También el tiempo era para él una ficción. En su misticismo delirante creía que Dios enviaba información codificada al mundo y que los seres humanos tenían que desvelarla. O en lenguaje más actual: "parece que somos bucles de memoria (portadores de ADN capaces de experiencia) en una sistema computacional pensante en el que, aunque hemos correctamente grabado y almacenado miles de años de información experiencial, y cada uno de nosotros posee depósitos un tanto diferentes de todas las otras formas de vida, hay un mal funcionamiento -una falla- en la recuperación de la memoria". Como los gnósticos, creía que un demiurgo malévolo había construido un contramundo falso y que sólo el amor o la empatía podía deshacer el engaño de las apariencias y recuperar el mundo original. Si Mary Shelley daba un final trágico a Frankenstein, cuya existencia artificial retaba el monopolio creador de Dios, Philip K. Dick actualiza la sátira de Swift y los yahoos sabios, convirtiendo a los humanos deshumanizados, idólatras de la razón, en seres más mecánicos que los robots e indiferentes y pasivos ante el poder que determina sus vidas.
"El poder del mal es hacer que la realidad cese de existir. Es el lento diluirse de todo lo existente hasta que la vida se difumine como un fantasma", escribió en La divina invasión. En sus libros los humanos programan estados de ánimo a conveniencia para huir de sus realidades o pasan a vivir realmente en el mundo de los muñecos Barbie y Kent.
"La herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras. Si puedes controlar el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que debe usar las palabras. ¿Cuál es la verdadera base del poder político? No las armas ni las tropas, sino la habilidad de hacer que los demás hagan lo que uno desea que hagan". No estaba alienado cuando decía odiar los Estados que se interfieren en las vidas privadas de los ciudadanos: "La idea que se aferró a mi hace 27 años es ésta: toda sociedad en la que la gente interfiere en la vida privada de los demás no es una buena sociedad; todo Estado en que el gobierno 'sabe de usted más que usted', es un Estado que debe ser derribado".

22/8/12

El cine que la censura de Hollywood no quiso que viéramos

El fantasma de la censura vuelve a cernirse sobre Hollywood. Recientemente, los responsables de Gangster Squad, un largometraje de mafiosos ambientado en los años 40 y 50, decidieron retrasar el estreno de la película y retirar uno de sus tráileres porque se incluían imágenes de un tiroteo en un cine
Fotograma de la película de cine Ana Karenina.foto.fuente:aviondepapel.tv
El libro 'Hollywood censurado', de Gregory D. Black, recoge los primeros tiempos del denominado Código de Producción que supervisó los contenidos del periodo del cine clásico. Will Hays fue el principal impulsor de unas medidas que eliminaron de las películas escenas que algunos sectores consideraban perniciosas.
El fantasma de la censura vuelve a cernirse sobre Hollywood. Recientemente, los responsables de Gangster Squad, un largometraje de mafiosos ambientado en los años 40 y 50, decidieron retrasar el estreno de la película y retirar uno de sus tráileres porque se incluían imágenes de un tiroteo en un cine.
La sombra de la masacre de Denver era demasiado alargada y los productores prefirieron evitar que la película sea acusada de inspirar algún tipo de violencia.
Lo políticamente correcto parece que ha sustituido a los viejos códigos de producción que se encargaban de mutilar las películas ya filmadas o realizar cambios en los guiones antes de ser rodados.
De todo ello, habla Hollywood censurado, libro escrito por Gregory D. Black. El volumen se centra en los años 30 y primeros 40, décadas de esplendor del cine clásico.
El principal impulsor de la censura en el cine fue Will Hays, presidente de la asociación cinematográfica Motion Picture Producers and Distributors of America (MPPDA), que decidió apoyar medidas censoras para acallar las protestas de grupos sociales y religiosos.
Durante los primeros años, Hays se apoyó en el código elaborado por el sacerdote Daniel Lord, donde se prohibían los desnudos, el exceso de violencia, la trata de blancas, las drogas ilegales, los besos lujuriosos, las posturas provocativas y las blasfemias.
Las grandes afectadas en este primer momento fueron las películas de gánsters, como Hampa dorada, El enemigo público o la primera versión de Scarface, donde, a tenor de los responsables del Código, se mostraba al criminal como un héroe.
Igual ocurrió con las películas carcelarias de la época, como Hell’s Highway o I am a Fugitive from a Chain Gang, que fueron convenientemente suavizadas para que la crítica a los trabajos forzados en las prisiones y el mal funcionamiento del sistema no fueran tan feroces.
No se libraron tampoco las adaptaciones literarias de prestigio. Una de las primeras versiones cinematográficas de Adiós a las armas (Ernest Hemingway) generó polémica por abordar lo que se consideró un amor ilícito entre una enfermera y un soldado durante la Primera Guerra Mundial.
Aconteció lo mismo con The Story of Temple Drake, la adaptación de Santuario, novela de William Faulkner. La acumulación de temas morbosos como la violación, el asesinato y la perversión eran demasiado para los responsables de velar por la moral del pueblo americano.
Ambas versiones cinematográficas fueron convenientemente aligeradas de contenidos escandalosos antes de llegar a las salas de Estados Unidos.
La gran perjudicada de este periodo fue, sin embargo, una actriz: Mae West. Las referencias sexuales y los diálogos con doble sentido de sus primeras películas causaron un verdadero revuelo entre los guardianes de la moral.
Muchos de los elementos más picantes de sus largometrajes fueron eliminados o suavizados. Las consecuencias fueron devastadoras para la estrella.
Con el paso del tiempo, los filmes de la intérprete se hicieron menos provocadores para evitar las medidas censoras. El público, que había convertido en taquillazos algunos de sus primeros filmes, dejó de acudir al cine para ver sus películas.
No obstante, muchas organizaciones religiosas y sociales no quedaron satisfechas con las medidas de los primeros años 30 y presionaron, a través de una campaña de la denominada Legión de la Decencia, para que se endurecieran las acciones en contra de los contenidos inapropiados.
Fue entonces, en 1934, cuando, a instancias de Hays, se creo una nueva oficina de censura, denominada Production Code Administration, que dirigió con mano firme Joseph I. Breen.
A partir de ese momento, un equipo analizó cada guion en busca de inconveniencias políticas o sexuales. Entre las películas que sufrieron más su efecto inquisitorial se encuentra la versión de Anna Karenina, protagonizada por Greta Garbo y Fredric March. 
Los censores hicieron todo lo posible para que el contacto entre los dos personajes enamorados fuera el mínimo posible. Además, se obligó a subrayar una otra vez la falta de moralidad del romance entre los dos protagonistas, una mujer casada y un conde.
Por otra parte, se puso límite a los escotes de las actrices, especialmente al de Jane Russell en El forajido, una polémica película dirigida por Howard Hughes.
Los censores también ejercieron su influencia en temas políticos y sociales. Por ejemplo, difuminaron gran parte de Furia, la primera película americana de Fritz Lang.
El filme abordaba los linchamientos populares, un tema muy actual en aquel momento. La censura hizo todo lo posible limar aristas con un asunto tan peliagudo, especialmente en lo relativo a las referencias a la comunidad afroamericana, la que más había sufrido este tipo de agresiones.
Tampoco se libró de la censura Bloqueo, una cinta ambientada en la Guerra Civil Española que simpatizaba con la causa republicana y a la que muchos tildaron de comunista.
Son solo algunos ejemplos de los efectos de la censura en el Hollywood clásico. Un método que se prolongó hasta 1966, cuando fue sustituido por el actual sistema de calificación.

21/8/12

A la espera de la memoria

Gabriel García Márquez: Homenaje: 85.45.30* 

El director danés Henning Carlsen, que en 1966 adaptó Hambre, de Knut Hamsun, recreó Memoria de mis putas tristes, la última novela de García Márquez

El mexicano Emilio Echevarría, conocido por su papel en Amores perros, es el protagonista de la cinta basada en Memoria de mis putas tristes.  fotos: Pelis MKV. fuente:elespectador.com
La fecha de estreno en el país de la adaptación de Memoria de mis putas tristes es todavía incierta. La novela, publicada en 2004, trajo consigo, además del éxito, varias críticas que la tildaron de invitar a la pedofilia y ser una apología de la prostitución infantil. En 2009, justo cuando empezó a circular la noticia de la filmación de esta novela en Puebla (México), activistas de los derechos de los menores, cineastas y periodistas entonaron sus frases para subrayar que “la novela tiene un público limitado, la película en cambio terminará en televisión y será masiva”, decía Lydia Cacho. La presión y el retiro de algunos productores congelaron el proyecto durante un año.
Para la realización de esta versión de la novela, Henning Carlsen, el director de la película, convocó a su viejo amigo Jean-Claude Carrière, cineasta francés, para que juntos coescribieran el guión y deshojaran, una vez más, un libro para llevarlo al cine. El reto de hacer una adaptación de un premio Nobel ya había sido sorteado por Carlsen en 1966, cuando filmó Hambre, del escritor noruego Knut Hamsun, nominada a la palma de oro en el festival de Cannes.
La historia que traza Gabriel García Márquez en Memoria de mis putas tristes al decir: “El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen”, se ha mantenido en la película. Desde octubre del año pasado empezó la gira por festivales internacionales y el pasado abril ganó el premio especial del jurado joven en el Festival Internacional de Málaga (España). Mientras continúa su recorrido, El Espectador conversó con Henning Carlsen.
¿Cuándo se interesó en la novela?
Como lector devoto de García Márquez me interesó desde el momento que escuché de su publicación. Cuando salió en danés, en junio de 2005, la leí bajo condiciones de estrés por la operación que había sufrido en mi espalda y fue una lectura apropiada porque sólo tenía 105 páginas y era fácil sostenerla en cama. En realidad no me dio una gran impresión con la primera lectura, aprecié más que fuera ligera para mis manos mientras me recuperaba.
Entonces, ¿qué lo hizo pensar en una adaptación?
Fue todo un proceso. Lo único que podía hacer en mi período de reposo era leer. Leí y releí los clásicos rusos: Tolstói, Chéjov, Dostoyevski y demás. Recuerdo que me detuve un momento mientras leía Crimen y castigo para ver la foto de Dostoyevski, esa imagen que yo sabía que Knut Hamsun, el escritor noruego premio Nobel de Literatura, mantuvo colgada encima de su mesa de trabajo la mayor parte de su vida. Eso me hizo pensar en el libro Hambre, de Hamsun, del que hice una adaptación en 1966. Recordé cómo ese libro estaba narrado en primera persona y no develaba al lector el nombre de su narrador. El personaje se suponía que era un periodista o escritor, un poco loco, y tenía una extraña relación con una chica muy lejos de su propia clase. De este modo empecé a pensar: ¿dónde he visto un concepto similar recientemente? Fue en ese momento que Memoria de mis putas tristes volvió a mí. Los paralelos siguieron apareciendo: los dos escritores inventaron nombres para sus amigas; en Hambre le puso el nombre Ylajalí y en Memoria fue nombrada Delgadina. Ambas niñas siguen en secreto a sus admiradores sin ser descubiertas. Los dos héroes caen en desesperación hacia el final de las historias.
¿La negociación de los derechos impuso algunas condiciones para la película y, por supuesto, cuánto costaron?
Se negociaron los derechos para hacer la película con Carmen Balcells, agente de Gabo, que vive en Barcelona. Nos llevó algún tiempo, pero pasó en el mejor ambiente posible. El problema con la pregunta es que no estoy autorizado para decir lo que se pagó por los derechos. La única restricción impuesta por el agente, en nombre del autor, fue que sólo yo tendría el derecho de dirigir una película basada en este libro. Lo que por supuesto significaba que no podía comprar los derechos y luego vendérselos a algún otro.
¿Qué cineastas o películas lo influyeron para la adaptación?
Además de Jean-Claude Carrière, que dio una mano de ayuda con el guión, y de los cineastas creativos en mi equipo, sería difícil nombrar otras personas o películas que influyeron en la realización. Por supuesto, con 64 años de experiencia en la industria he recibido influencias de muchos lados. Amigos y profesionales de diferentes tipos dieron sus consejos y conocimiento especial de los asuntos del Caribe. Cuando se supo que planeaba hacer una película de Hambre la gente me dijo que no sería posible, y lo mismo ocurrió cuando se supo que quería hacer una película de Memoria de mis putas tristes.
¿García Márquez participó en alguna parte de la realización de la película?
Aparte de haber escrito el libro, no.
¿Cómo llegó Geraldine Chaplin al grupo de actores?
Hice una primera versión del guión y me las arreglé para enviárselo y le gustó desde el primer vistazo. Se quedó con el proyecto hasta el final y, hasta donde entiendo, le encantó.
Con la experiencia que tiene en adaptaciones, ¿cuáles fueron los mayores retos esta vez?
Fueron tres. Reducir el número de conversaciones telefónicas que tiene el libro. Abstenerme de utilizar un narrador, ya que el libro es una narración de largo. Y verla como una historia de amor.
¿Por qué la película se filmó en Campeche, México?
Después de una fatal idea de los productores de rodar la película en Puebla —en donde el título se había cambiado por Sueño del Caribe—, se volvió a la idea original: Campeche. Por cierto, teniendo en cuenta todo el alboroto alrededor de este libro cuando salió en 2004 —la acusación contra el libro y García Márquez por la promoción y defensa de la pedofilia—, la elección de Puebla fue una estupidez porque su gobernador fue expuesto públicamente por ser la cabeza de un conocido caso de pedofilia. Yo se lo había advertido a los productores, pero no me escucharon y eso costó un año de retraso.
¿Sabe de alguna reacción de García Márquez con respecto a la película?
Sólo que la familia la ha aprobado y aceptado que diga “basada en el libro de Gabriel García Márquez”.
Finalmente, no he visto una buena adaptación de las obras de García Márquez, ¿por qué cree que esta vez puede ser diferente?
Necesitaríamos otra entrevista para discutirlo, pero para eso espero que pronto se estrene en Colombia.

*85 años de Gloria. 45 años de la publicación de Cien años de soledad. 30 años del otorgamiento del Premio Nobel de Literatura.Café Literario Bibliófilos.  La candida Eréndira. Película. Ruy Guerra. Agosto 25. 3pm. Sala de música.Biblioteca Pública Virgilio Barco.

20/8/12

Muere Tony Scott, el director de ‘Top gun’ y ‘Marea roja’

El inglés Tony Scott, de 68 años, se ha lanzado desde un puente en California. Dirigió Amor a quemarropa y El ansia, entre otras películas. Era hermano del cineasta Ridley Scott

Tony Scott en 2010 foto: Gus Ruelas. fuente:elpais.com

Fue el hombre que apostó por el cine espectáculo sin complejos. Para unos, uno de los cineastas más importantes de finales de los ochenta y principios de los noventa en el Hollywood más taquillero. Para otros, el hermano con menos talento. Porque la carrera de Tony Scott ha estado ligada siempre a la de su hermano mayor Ridley. Y ayer al mediodía en Los Ángeles, Tony Scott, dejó solo a su hermano. El responsable de títulos como Top gun, Amor a quemarropa y Marea roja, ha muerto este domingo a los 68 años al lanzarse desde el puente Vincent Thomas, en San Pedro, en el puerto de Los Ángeles. De acuerdo con la versión de los testigos, alrededor de las 12.30 del domingo (21.00 hora peninsular) el cineasta aparcó su coche en el puente, escaló y saltó la verja de seguridad y arrojó al vacío.
Según informa Los Angeles Times, la policía ha encontrado una nota de suicidio en el despacho del director, aunque no se ha hecho pública. Tres horas más tarde, las fuerzas de seguridad recuperaron su cuerpo en el puerto, de acuerdo con el teniente Joe Bale, de la Oficina del Forense del Condado de Los Ángeles.
Abrió el género de acción a nuevos registros como la comedia y el cine romántico
Anthony David Scott nació en North Shields (Northumberland, Inglaterra) el 21 de junio de 1944. Hijo pequeño en una familia de clase obrera, con 16 años Tony protagonizó el primer corto que dirigió su hermano Ridley (que entonces tenía 23): Boy and Bicycle. Y tras ese debut, siguió los pasos de Ridley: estudió arte en Grangefield School, en West Hartlepool College of Arts y en Sunderland Art School, porque su intención primigenia era ser pintor. Y decidió filmar documentales para la BBC. Ridley le convenció de que lo hiciera en su productora, Ridley Scott Associates, y así comenzó su brillante carrera como realizador de anuncios, la faceta que hizo ricos y populares a los Scott: entre finales de los setenta y principios de los ochenta, Tony rodó un millar de spots publicitarios. En 1980 -justo el año en que murió víctima de un cáncer Frank, el Scott mayor, marino mercante- comenzaron a llegar los cantos de sirena de Hollywood a oídos de Tony, con Ridley ya lanzado con Los duelistas y Alien. Y él intentó comprar los derechos del libro Entrevista con el vampiro, pero MGM, que ya tenía en desarrollo otra película de chupasangres, le ofreció ese proyecto: El ansia (1982), con David Bowie, Susan Sarandon y Catherine Deneuve. El desastre en taquilla deslució su apuesta formal en el diseño de producción y en la fotografía, pero no todos en Hollywood renegaron de El ansia: los productores Jerry Bruckheimer y Don Simpson le ofrecieron (tras ver El ansia y su anuncio de coches Saab) el guion de Top gun. En 1985, con su estreno, Tom Cruise, el protagonista, y Tony Scott se convirtieron en superestrellas. Este drama romántico-militar tuvo tal éxito que el ejército estadounidense multiplicó sus reclutas gracias a la visión grandilocuente de Top gun.
Dos años más tarde Simpson y Bruckheimer le volvieron a llamar para Superdetective en Hollywood 2 (en la que Tony se lió con la estrella femenina Brigitte Nielsen, en esos momentos esposa de Stallone; el reconocimiento del affaire acabó con el segundo matrimonio del director), y repitió éxitos en taquilla con Revenge (Venganza) y Días de trueno -de la que él mismo reconoció que no era su mejor trabajo-.

Después de la infravalorada El último boy scout (1991) filmó el thriller Amor a quemarropa (1993), una historia de ladrones de medio pelo con Christian Slater y Patricia Arquette, con un soberbio guion de Quentin Tarantino y una brutal actuación de Christopher Walken; Marea roja (1995), acción bélica submarina con retoques en el libreto de Tarantino y protagonizada por Denzel Washington, que se convirtió en su actor fetiche; y Fanático (1996) con Robert de Niro y Wesley Snipes.
Otro de sus grandes éxitos de taquilla fue Enemigo público (1998), una trama de conspiraciones y espionaje con Will Smith, a la que siguieron Spy game (2001), El fuego de la venganza (2004) y Domino (2005) -la vida de la modelo reconvertida en cazarrecompensas-.
En sus últimas tres películas tuvo a Washington como protagonista: Déjà vu (2006), Asalto al tren Pelhalm 1, 2, 3 (2009) e Imparable (2010).
Entre sus nuevos proyectos, Scott preparaba una secuela de Top Gun
Además, a través de la productora Scott Free, montada con su hermano y en la que se involucró en producir a Ridley y a su sobrino Jake, también realizó series de éxito como Numb3rs y The good wife. Como director de anuncios publicitarios, Scott trabajó para marcas como DIM, Barclays Bank, Marlboro y el Ejército de Estados Unidos. También dirigió varios videoclips, entre ellos el del tema George Michael One more try (perteneciente al disco Faith, de 1988)
Entre sus nuevos proyectos, Scott preparaba una secuela de Top gun, que iba a contar con la participación de Cruise y el productor Jerry Bruckheimer, según informa la web Deadline. También preparaba otro thriller sobre el narcotráfico titulado Narco sub, con guión de David Guggenheim, y la película Hells Angels. The movie.